¿Un nuevo mapa en Medio Oriente?

Los sucesos políticos de gran envergadura pueden tener un efecto sobre la geopolítica en distintas regiones. A lo largo de la historia hemos visto como el mapa del mundo fluctuaba a través de conquistas, separatismos, guerras, etcétera, así trazando nuevas líneas entre estados.

Una de las causas del reordenamiento de los mapas es la rivalidad entre distintas etnias dentro de un mismo país. Este es uno de los problemas principales que afecta a la región del Medio Oriente y representa también un desafío a solucionar para reducir el nivel de conflictos territoriales en la región.

Hoy en día cuatro etnias de gran influencia política, religiosa y económica en Medio Oriente -los alauitas, los kurdos, los sunitas y los chiitas- tienen presencia en distintas regiones de Iraq, Libia, Arabia Saudita, Siria y Yemen siendo los principales responsables de muchos de los conflictos que tienen lugar en la región. Las rivalidades entre estas etnias son de conocimiento público y de larga historia. Por ejemplo los conflictos internos del pueblo de Iraq tienen su origen en la rivalidad entre chiitas y sunitas por cuestiones de sucesiones espirituales y políticas luego del deceso del líder espiritual musulmán Mahoma.

Los chiitas y los sunitas son las etnias más numerosas en el mundo musulmán, seguido por los alauitas (mantienen una visión particular del islam y detentan el poder político, militar y de inteligencia en Siria) y por los kurdos (no poseen un fuerte componente religioso sino que buscan su independencia y el reconocimiento de un estado kurdo que abarca regiones de Iraq, Turquía, Siria, Irán y Armenia).

Un artículo de opinión del distinguido analista Robin Wright en el NY Times diagrama la posible separación de los cinco países que mencionamos anteriormente en 14 nuevos países que comprende nuevas cuestiones a nivel regional y mundial.

Entonces los siguientes podrían convertirse en:

Libia: Tripolitania (alauita), Cyrenaica (sunita) y Fezzan (chiita).

Yemen: Yemen del Sur (kurdo) y Yemen del Norte (alauita).

Arabia Saudita: Wahhabistan (alauita), Arabia del Sur (chiita), Arabia del Norte (kurdo) y Arabia del Este y Arabia del Oeste (sunita)

Siria e Iraq: Alawitestan (alauita), Sunnistan (sunita), Kurdistan (kurdo) y Shiitestan (chiita).

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Los conflictos internos son disparadores para un cambio en la geopolítica de los países de Medio Oriente. El control del petróleo por distintas etnias es uno de los problemas entre los chiitas de Iraq y los sunitas de Arabia Saudita. Un reordenamiento del mapa geopolítico en esta región, tan importante en cuanto a recursos hidrocarburiferos, es un fenómeno que genera un cambio en la estrategia de todos los países a nivel bilateral y multilateral, por ende, repercute a nivel mundial.

No hay dudas de que los conflictos de Medio Oriente se prestan para un análisis profundo ya que para entenderlo hay que tener en cuenta muchos factores. La geopolítica es uno de ellos ya que los conflictos internos y externos pueden llegar a producir un reordenamiento del mapa creando nuevos actores en la región. La geopolítica es un elemento clave a tener en cuenta al momento de hacer un análisis de los conflictos ya que tiene fuertes componentes históricos y económicos, y un reordenamiento de esta índole en una región de tantos conflictos supone un movimiento brusco en el tablero de las estrategias comerciales, políticas y de seguridad de todos los actores principales a nivel mundial.

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