Seminario “Situación actual y perspectivas de los biocombustibles en Argentina”

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El miércoles 24 de septiembre se llevó a cabo en el Instituto Argentino de la Energía (IAE) “ General Mosconi» el Seminario “Situación actual y perspectivas de los biocombustibles en Argentina”. Este fue organizando conjuntamente entre el IAE y la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno.

Luego de la presentación del seminario por Jorge Lapeña, Presidente del IAE General Mosconi, se le dió paso al primer expositor: el Ingeniero Agrónomo y Presidente de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, Héctor Huergo.

Huergo comenzó su exposición haciendo un breve repaso histórico de la situación energética nacional e internacional. Según el Ingeniero, el paradigma de los 80’ estaba configurado por un exceso de fuentes de energía, es decir, comoddities y petróleo. El problema de ello era que “se encontraban en manos del enemigo”. Fue durante esos años que  comenzó a ponerse en agenda el tema de lo “ecológico”.

El paradigma de los 90, a pesar de que algunos decían que antes que se acabe el petróleo se acabaría el aire, incorporó de lleno a la ecología. Durante aquellos años se empezó a hablar de la “Era post-petróleo”. En esta línea, se llevó a cabo la Cumbre de Río y se firmó el Protocolo de Kyoto.

Llegado el siglo XXI, se empieza a hablar de “renovables”. En gran medida por la inseguridad del abastecimiento de petróleo. Según Huergo, la idea del Medio Ambiente acompaña la idea de la independencia energética. Se comienza a hablar de biocombustibles y de políticas energéticas orientadas a esta fuente. En algunos países de Europa se adopta el biodiesel y el bioetanol a gran escala, mientras que Estados Unidos adopta solo el bioetanol. Este acoplamiento del cereal procesado como fuente de energía hizo que los precios agrícolas aumentaran considerablemente a nivel mundial.

En lo que hace a Argentina, durante casi 40 años hubo excedentes y problemas comerciales: había más vendedores que compradores, por lo que el lema era “hay que salir del commodity”.

Hoy en día se vive un nuevo escenario internacional. Esto se debe a 2 motivos: por un lado, la transición dietética de los pobladores de oriente, quienes comían fécula y/o alimentos vegetales y pasaron a ingerir proteínas animales. Por otro lado, el aumento de los precios de la energía.

Es decir, los pobladores de oriente comienzan a ingerir más calorías (animales) porque tienen más ingresos per cápita. A ello se suma el hecho de que el 40% del total de maíz producido en Estados Unidos se destina a la industria del Etanol. Estos factores en conjunto son los grandes culpables del aumento de los commodities a nivel internacional. Algunos sostienen que usar el maíz para llenar el tanque es una opción estúpida, ya que se consume más energía en producir etanol que el que genera éste.

El biodiesel, sin embargo, tiene cálculos más alentadores en lo que hace a la eficiencia. Se estima que con 1 hectárea sembrada de soja se obtienen 3000 kilos promedio de rinde. Por cada 5 kilos de cereal procesado, se obtienen 1 litro de aceite. Por cada litro de aceite, se obtiene prácticamente 1 litro de biodiesel. Para sembrar 1 hectárea de soja se necesitan 100 litros de gas oil. Este cálculo convierte al biodiesel en una alternativa altamente rentable y eficiente.

Volviendo al etanol, en los últimos años se logró desarrollar un etanol de 2da generación. Este se produce con celulosa o con los rastrojos (residuos) del maíz. Ejemplo de ello es el Project Liberty, una mega planta procesadora de residuos de maíz en Estados Unidos que produce etanol de 2da bajo el cálculo: 5 kilos de rastrojos x 1 litro de etanol.

El segundo expositor fue el Ingeniero Agrónomo y Director ejecutivo de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO), Victor Castro. En su exposición, Castro destacó que la proyección energética internacional 2020 contiene un alto porcentaje de renovables. Esto se debe a los actuales precios del combustible fósil tradicional y al costo y disponibilidad de las materias primas.

En Argentina, todo el biodiesel que se produce es a base de soja. La capacidad actual de las plantas de biodiesel puede convertir y procesar casi el 50% del aceite de soja producido en el país.

Las plantas comenzaron a funcionar en 2007 con inversiones que rondaban los 1500 millones de dólares. El 90% del biodiesel que se produce en el país sale de las plantas ubicadas sobre el Río Paraná, en la Provincia de Santa Fé. El 10% restante sale de PyMes ubicadas en varios puntos del país.

En el año 2008 se produjeron 500 mil toneladas. Esto fue aumentando hasta llegar en 2012 a producirse 2.500.000 mil toneladas. Sin embargo, debido a la acusación de la Unión Europea de que Argentina establecía políticas de dumping (tarifas de exportación inferiores a las del aceite), la producción se resintió y disminuyó a 2 millones de toneladas en 2013.

Castro destaca al biodiesel por ser un motorizador de industrias vinculadas, ya que  se utiliza en la cadena de producción de la glicerina y derivados, así como en la industria química. Junto a esto, sostiene que el biodiesel permite avanzar en la sustitución de importaciones de gas oil (en 2013 se importó gas oil por un monto total de 4 mil millones de dólares). A su vez, ayuda a mitigar los desafíos ambientales que presentan los fósiles actuales, ya que el biodiesel reduce en un 56% las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el gas oil fósil.

Por último el Licenciado Claudio Molina, Director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, comenzó su exposición diciendo que en Argentina la oferta de combustibles líquidos de producción local no alcanza para abastecer la demanda interna, por lo que se requiere importar combustible de manera creciente. El parque refinador de petróleo utiliza al máximo su capacidad instalada y, si bien se realizan inversiones para mejorar la calidad de los combustibles, esto no hará que se aumente la capacidad.  Molina sostiene que en el corto y mediano plazo no se prevé la instalación de una nueva gran destilería con capacidad de 200 mil barriles diarios similar a la de Ensenada para palear esta situación.

En el año 2010 el Gobierno nacional puso en marcha la Ley 26093 que establecía el corte obligatorio del gas oil tradicional con biodiesel y la gasolina con bioetanol. La cantidad utilizada debe ser, según la Ley, de aproximadamente un 10% para ambos casos.

En lo que hace al comercio internacional, está muy condicionado por las altas barreras arancelarias que imponen en Europa y Estados Unidos. Esto atenta contra la instalación en el país de mas plantas procesadoras. A pesar de esto, Molina sostiene una mirada alentadora sobre el futuro del biodiesel y el bioetanol en el país. Según el Licenciado, a pesar de los vaivenes económicos, es una industria en crecimiento y con muy buen horizonte.

 
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