Reconfiguración económica en Oriente Medio. El caso de Qatar.

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A principios de diciembre del 2018, el Ministro de Energía qatarí, Saad Sherida Al-Kaabi, anunció la salida de su país de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP). La intención de retirarse fue notificada por carta al Secretario General de la organización con efecto a partir del 1 de enero de 2019. Aun cuando todavía no se comenzaron a vislumbrar las primeras consecuencias de este accionar, conviene hacer una breve reflexión sobre lo que esto implicaría para el país y la región.

 

Estrategia de desarrollo sustentable

Al-Kaabi explicó que la decisión de abandonar el organismo se enmarca en una estrategia nacional que persigue la consolidación del liderazgo del país en la producción de energías renovables.

La Estrategia Nacional de Desarrollo 2018-2022, es una continuación de las políticas adoptadas en el pasado para lograr que Qatar se convierta en un país avanzado en 2030 a partir de la implementación de prácticas de desarrollo sustentables. Sin embargo, para uno entender esta intención y para el gobierno qatarí conseguirla hay que tener en cuenta las características físicas del país y su principal fortaleza.

Qatar asienta su territorio sobre una península de planicie rocosa, y sus fronteras limitan en su mayoría con las aguas del Golfo Pérsico y con Arabia Saudita al sur. En consecuencia, el motor de la economía nacional descansa en las grandes reservas de gas y petróleo.

Según las estadísticas anuales elaboradas por la OPEC, en 2017 Qatar poseía 23.861 billones de metros cúbicos de reservas de gas natural. Asimismo, la producción comercializada de este recurso ascendía a 163.598,6 millones de metros cúbicos para el mismo año. Ambas cifras permitieron posicionar al país como el segundo productor y exportador de gas natural del mundo detrás de Irán.

Esta abundancia energética se constituye como el fundamento de las esperanzas del gobierno en su plan de priorizar el mercado del gas natural, y consolidarse como líder mundial en la producción y exportación del gas licuado como fuente de energía limpia.

 

La participación de Qatar en la OPEC

Qatar, aunque forma parte de la OPEC desde el año 1961, nunca ha gozado de una significativa participación dentro de ella. Las razones para explicar por qué tras 58 años de pertenencia el país decide salirse de la organización son dos.

Por un lado, la OPEC es, justamente, la organización de los países productores de petróleo y Qatar, por el contrario, es uno de los mayores productores de gas. Para detallar lo dicho, por ejemplo, puede considerarse la participación del país en el total de las reservas de petróleo de la OPEP. En este sentido, Qatar aportó únicamente un 2,1% del total de las reservas de petróleo crudo de los países miembro de la organización en 2017. Asimismo, el valor de las exportaciones de petróleo alcanzó un máximo de 35.495 millones de dólares para 2017, relegando al país a ocupar el séptimo lugar en el ranking mundial de los exportadores.

La segunda razón deviene de la primera y tiene que ver con el peso en la toma de decisiones. Como sucede en todos los procesos decisionales que derivan de una negociación, quién más influencia tiene es quién de más recursos dispone. La importancia de los recursos en esta instancia está íntimamente ligada a la no existencia de un beneficio jurídico.

En otras palabras, el reglamento de la organización estipula que cada Estado miembro tiene un voto en la adopción de decisiones. Por lo tanto, la participación concreta de cada una de las partes de la organización es la que define su poder dentro de ella. De esta manera, por ejemplo, pueden compararse los valores antes mencionados sobre la participación de las reservas de petróleo de Qatar en el total de la organización y el valor de sus exportaciones, con el de Arabia Saudita. Mientras que Qatar presenta uno de los niveles más bajos en ambos indicadores, Arabia Saudita se consolida como uno de los más alto en ambos. La participación de las reservas petroleras saudíes fue del 21,9% del total de las reservas de la OPEC para el 2017. Asimismo, las exportaciones de petróleo de este país se valuaron en el mismo año, en 159.742 millones de dólares.

 

Relaciones conflictivas con sus vecinos que se convierten en oportunidades

La mención explícita al rol de Arabia Saudita en la OPEC, es la punta de ovillo para este apartado. No sólo el poder saudí es mucho más fuerte que el qatarí en la organización, sino que se adicionan tensiones provocadas por las relaciones entre ambos.

Arabia Saudita junto a otros Estados de la región como Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto, decidieron romper las relaciones diplomáticas con Qatar en 2017, debido a supuestos vínculos del país con organizaciones terroristas que conllevaban el apoyo y financiamiento de éstas últimas.

Esta ruptura también se tradujo en la imposición de un bloqueo que afectó las vías terrestres, aéreas y marítimas. La consecuencia más grave e inmediata de esta medida fue que Qatar vio afectado su abastecimiento alimenticio. Por las características geográficas, la participación de la agricultura, la ganadería y la pesca en el producto bruto interno es muy baja. Por ello, el gobierno debe importar la mayor parte de los alimentos. Sin embargo, frente al acto de fuerza iniciado por sus vecinos, el gobierno qatarí definió en su Estrategia 2018-2022 que uno de los objetivos sería el de aumentar las tasas de autosuficiencia de los productos agrícolas y pesqueros.

 

El futuro del país     

Por lo señalado podría decirse que el contexto actual ante el que se enfrenta Qatar será positivo para su futuro por las siguientes razones:

  • El país ya no deberá sujetarse a los precios de referencia fijados por la OPEP para la comercialización de sus recursos. En consecuencia, se expandirá el ejercicio de su soberanía nacional sobre las decisiones económicas y comerciales.

  • Gracias a lo antes dicho, el país podrá enfocarse en la consagración de uno de los principales objetivos de su estrategia: ser un país avanzado para 2030 mediante la consolidación de su liderazgo en la producción de energía limpia. Este punto no es menor si se tiene en cuenta que a nivel internacional hay un gran movimiento en pos de la concientización de las causas y efectos del cambio climático.

  • En tercer lugar, el bloqueo impuesto por sus vecinos, en vez de generar hambre, malnutrición y/o pobreza, se convirtió en el punto de partida de una política de seguridad alimentaria que, asimismo, reducirá la dependencia del país de las importaciones y le permitirá incrementar las reservas financieras.

Por último, quedará pendiente ver el rol que asumirá Qatar en la región, ¿podrá equilibrar el poderío económico de Arabia Saudita sin que esto implique convertirse en un competidor? ¿Será acaso el nuevo líder comercial de la región? De lograrlo, ¿cuál será la reacción de quienes ahora decidieron seguir los pasos saudíes? ¿Retomarán las relaciones diplomáticas?

Aunque estos cambios se comenzarán a visualizar pronto, habrá que esperar un tiempo un poco más largo para poder dar una respuesta clara a estos interrogantes.

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