Recomendación: “The Shield” (2002-2008) Haciendo un management del delito.

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The Shield es un policial ultra-realista, transcurre en un ficticio distrito de Los Angeles y está habitado por bandas y pandillas criminales que se disputan el territorio. El protagonista es Michael Chiklis (también conocido por haber interpretado a The Thing en The Fantastic Four); quien encarna al Detective Vic Mackey.

La trama es la verdadera joya de la serie y versa sobre como la unidad especial anti-pandillas llamada el Strike Team “contiene” al crimen. Deliberadamente se usa el término contiene, dado que el Strike Team entendía que no podía combatirlo a “capa y espada”, ni tampoco ponerse como objetivo “aniquilar” al crimen. Mackey y el Strike Team buscaban hacer un management del delito y se conformaban con alcanzar un “mal menor”. Un ejemplo de la contención era “permitirle” al dealer traficar drogas en el barrio pero – bajo ningún concepto – venderle a menores. En la misma línea, el Strike Team “castigaba” a aquellas pandillas que rompían las reglas y “premiaba” a las que cooperaban en el mantenimiento del orden. Este pragmatismo transformó a Mackey en una suerte de king´s maker, generando incentivos para que las bandas criminales se acerquen y busquen negociar antes que chocar.

Lógicamente, el problema surge cuando la delgada línea que separa el pragmatismo y el cinismo/complicidad se cruza. Y eso sucede en el capítulo 0 pero especialmente luego del asalto al “money train” de la mafia armenia, por parte de Mackey y sus subordinados. A partir de entonces, el Strike Team prácticamente no se diferencia de otras pandillas.

Como resultado si antes hacían un managment del delito, tras el asalto al “money train”  procederán a desarrollar una política de reducción de daños que ellos mismos van cometiendo. Consecuentemente, se produce una gradual, metódica y hasta – podría decirse – racional transformación de los protagonistas en “los malos” de su propia serie.

Sin ser una serie deliberadamente politológica como “House of Cards” o “Game of Thrones”, The Shield pude despertar el interés de estudiantes y graduados. A lo largo del programa pueden verse distintas situaciones, controversias y escenas que sutilmente se relacionan con ideas y conceptos propios de la Ciencia Política. Por ejemplo:

“La política es siempre local”: Dado que uno de los protagonistas – el Capitán David Aceveda, interpretado por Benito Martínez – se lanza a la política, la serie nos va a permite ver su construcción de poder. Particularmente interesante es ver como Aceveda – de origen latino – tuvo que ganarse el voto de los afro-americanos, coreanos y otros grupos étnicos. ¿Cómo lo hizo? Muy simple: “flexibilizó” la ley y procuró resolver los casos donde el damnificado era miembro de una minoría. Nota de color I : Cuando en la última temporada Aceveda aspira a ser alcalde, contrata a un grupo de asesores y estrategas políticos. La recomendación que le elevan es implementar una “reforma” de los distritos electorales o – tal como efectivamente dicen – una maniobra de gerrymandering. Obviamente, resultó un desafío para los subtituladores; quienes no tuvieron mejor idea que  traducirlo como “lagartización de los distritos”… ¡ Absolutamente incompresible para el no politólogo! Nota de color II: Martínez siguió ascendiendo en su carrera política, actualmente es el Senador Héctor Mendoza en “House of Cards”. Por otra parte – y en lo que ya es un clásico del género – las riñas y chicanas entre la policía local (es decir, municipal) y las fuerzas federales, tal como la DEA o el FBI, generan asombró para los argentinos. ¿Alguien se imagina un hipotético policía municipal peleando la jurisdicción de un caso contra un hombre de la PFA o de la Policía Bonaerense?

Problemas de la Acción Colectiva: Tanto los lideres policiales como sus pares en el crimen organizado debían afrontar el problema de la lealtad o, menos románticamente, reducir las probabilidades de ser traicionado. Aquí los gangster tenían una ventaja ya que podían emplear la amenaza o el uso de la fuerza a su libre antojo. Si la violencia no podía ejercerse, podían “sobornar” al secuas caído en desgracia, bajo la vaga promesa de aliviar su estadía en la cárcel.

Asegurarse la lealtad de Vic Mackey y sus hombres fue un objetivo que ninguno de los cuatro capitanes pudo lograr. En gran medida, se debía a que los “premios y castigos” que las autoridades  podían ofrecerles eran insuficientes para el Strike Team. Por el lado de los premios, Mackey ya tenía lo que quería: El dominio de las calles y la prioridad sobre casos de narcotráfico y violencia pandillera. Por el lado de los castigos, inclusive cuando Asuntos Internos (representado por uno de los mejores actores invitados de la serie: Forest Whitaker) lo estuvo acosando por todo una temporada, Mackey y los suyos pudieron continuar con sus actividades. Paradójicamente, el castigo más efectivo que los capitanes podían aplicarle era “sentenciarlo a trabajo de escritorio”. Sin embargo producto de ser muy poco “televisivo”, dicho castigo no era usado debidamente. Nota de color III: En 2010 salió “Rubicon”, una serie también muy realista, protagonizada por James Badge Dale; quien interpretaba a un analista de inteligencia que se la pasaba leyendo e investigando; es decir: trabajo de escritorio….solo duró una temporada.

“Ganarse los corazones y las mentes”: El Strike Team hubiese ganado las Guerras de Afganistán e Irak si los hubiesen dejado o, por lo menos, hubiesen aplicado la estrategia correcta. La intimidación y el uso de la fuerza, no eran las únicas herramientas con que contaba Mackey y sus hombres. A menudo también empleaban “zanahorias” por las cuales comerciantes, prostitutas, dealers menores y otros vecinos del distrito ofrecían información y/o cooperaban.  Así el Strike Team obtenía intel para desbaratar u obstaculizar los planes de las bandas. Las “zanahorias” podían ser tan variadas como proteger comercios, asistir a una prostituta golpeada o ignorar delitos “menores”. De esta forma, podemos apreciar una analogía con el ABC de las estrategias contra-insurgentes que tiene por objetivo quitarle a las guerrillas el apoyo de la población civil.

Para concluir se recuerda a uno de los primeros diálogos que Mackey pronunció en la serie. En su parlamento, por un lado, profetizó que no se trataría de otra serie más de policías y ladrones. Efectivamente, The Shield superó holgadamente lo que se esperaba del género. Y, al mismo tiempo, hizo un guiño a la teoría de los juegos:  “Good cop and bad cop have left for the day. I’m a different kind of cop”.

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