¿Qué tan Potencia Media es la estrategia internacional de Cambiemos?

En noviembre de 2015, Innovaes publicó una serie de lineamientos generales de lo que podía ser una nueva política exterior para Argentina. Teniendo en cuenta la experiencia internacional y los recursos con los que cuenta el país, se entendió que debía optarse por una “estrategia de Potencia Media” (PM). Se entiende por PM a aquellos países que si bien no pueden competir con las Grandes Potencias, sí poseen un poder suficiente como para incrementar su protagonismo internacional, mejorar su imagen y robustecer su posición negociadora. Una estrategia de PM tiene por objetivo maximizar el interés nacional; definido en términos de la seguridad internacional del Estado y/o el desarrollo económico.

 

 

Habiendo transcurrido poco más de dos años, es válido preguntarse si efectivamente se está desarrollando una estrategia de PM. Para dilucidarlo se procederá a revisar y analizar cada uno de los lineamientos y ver qué acciones tomó el gobierno de Cambiemos.

 

 

Desarrollar una Diplomacia de Nicho: A diferencia de las Grandes Potencias, las PM no pueden “abarcar todos los mercados”. Por lo tanto, deben especializarse en donde mayores utilidades puedan obtener. En el caso de Argentina una de las prioridades fue la apertura de mercados y la captura de inversión extranjera directa. Inclusive, para tal fin se creó la Agencia Argentina de Comercio Exterior e Inversiones, en 2016.

 

¿Qué logros se obtuvieron? Entre 2016 y 1017, se recuperaron o se abrieron nuevos mercados. México – probablemente por temor a una ruptura del NAFTA – abrió su mercado al trigo y al limón. EE.UU. también abrió su mercado al limón y Canadá a la carne aviar. En 2017, se recuperó el acceso al mercado europeo de biodiesel – tras un litigio en la OMC – . Y en 2018, China abrió su mercado para carne bovina enfriada y congelada con y sin hueso y carne ovina y caprina de la Patagonia.

 

Siguiendo con la directiva de especializarse, Cambiemos avanzó en los intereses argentinos en la Antártida donde Argentina debe retener su ventaja comparativa. En 2017, se volvió a finalizar una campaña antártica con medios propios (entre ellos el ARA Bahía San Blas, el Buque Oceanográfico ARA Puerto Deseado, el avión de carga C-130 “Hércules”, etc.). Y en 2018, volvió a zarpar el Rompehielos Almirante Irízar – luego de 10 años de inactividad – . Contar con el Know How y los medios para proyectarse, le permite a Argentina posicionarse como la “plataforma de lanzamiento” hacia la Antártida. En esa dirección en 2016, Innovaes exploró las posibilidades de incrementar la cooperación antártica con India.

 

En 2018, la empresa estatal argentina INVAP logró vender un reactor nuclear a Holanda. Esto es mérito de la empresa pero también de la política exterior de la nueva administración que continuo su participación en los regímenes de no proliferación (tal como el Nuclear Suppliers Group, NPS) y cambió el perfil internacional de Argentina.

 

 

Participación activa en instituciones internacionales y formación de coaliciones: También en este lineamiento el foco fue lo económico. En primer lugar, en diciembre de 2017 Argentina fue sede de la 11° Conferencia Ministerial de la OMC. El evento – junto a la salida del default y regularización de su situación en la OMC (donde se evitó la posibilidad de sufrir sanciones) – contribuyó al nuevo perfil internacional de Argentina. En segundo lugar, se obtuvo la Presidencia del G-20 y la organización de dicho evento para fines de 2018. El G-20, creado en 1999 pero cuyo protagonismo surgió con la Crisis de 2008, es el mayor foro internacional para la gobernanza económica internacional. Argentina es el 2° país latinoamericano en presidirlo (anteriormente fue México, en 2012) y el evento congregará a los más importantes líderes en Buenos Aires. Dado que las presidencias del G-20 se obtienen por consenso, puede entenderse que dicho mandato es un reconocimiento a los cambios económicos y diplomáticos que Argentina está experimentando. El apoyo de Rusia y China a dicha presidencia argentina demuestra que el país sostiene una diplomacia multivectorial y diversificada. Que incluye tanto a Occidente, como a las Potencias Emergentes y que no opta por privilegiar “relaciones carnales”. En tercer lugar, Argentina se encuentra próxima a ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Dicha membresía facilitará la práctica de mejores políticas públicas, se podrá medir más eficientemente los resultados de las políticas y tenderá a bajar el riesgo país – al generar mayor confianza – . En 2015, advertíamos que Argentina debería promover y construir coaliciones favorables a su interés nacional. En su defecto, debería revitalizar aquellas en las que ya se encuentra, como ejemplo el Grupo Cairns. Lo que termino sucediendo fue que Argentina lideró a los países del Mercosur en la reanudación de las negociaciones entre dicho bloque y la U.E. Para los sudamericanos, la firma de un acuerdo de libre comercio significará el comienzo de un gradual, inteligente y necesario proceso de apertura comercial. Al mismo tiempo, transformará al Mercosur en un nuevo espacio para las inversiones de Europa Occidental; especialmente para aquellas que necesiten diversificarse más allá de Europa Oriental. Para países como Francia y Alemania, la firma significará un triunfo político de la U.E. luego del Brexit y el persistente euro-escepticismo.

 

 

Protagonismo en los procesos de integración regional: La integración regional y los organismos regionales están estancados como producto de los distintos alineamientos que genera la Crisis Venezolana. El régimen de Maduro todavía retiene influencia en algunos países de la región y también cuenta con el respaldo de potencias extra-regionales. De esta forma, puede bloquear posibles sanciones, resoluciones multilaterales y, principalmente, puede eludir la presión internacional para establecer un genuino proceso electoral libre y democrático. En este contexto, los procesos de integración regional se están enfocando en la arena económica. En 2017, se estableció una Hoja de Ruta para iniciar negociaciones entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico.

 

 

Generar mecanismos de interdependencia estratégica: En 2015 advertíamos que una forma de generar dichos mecanismos, era a través del desarrollo de una infraestructura que – al mismo tiempo que cubre nuestras necesidades – favorece a los países vecinos. Lógicamente, esto excede a la órbita del Ministerio de Relaciones Exteriores. No obstante, consideramos que dichas obras deben ser prioridad dado que favorecen al desarrollo económico (al bajar los costos logísticos) y, al mismo tiempo, generan la mencionada interdependencia. Aquí se observa una letanía aunque también debe evaluarse que las obras señaladas no pueden terminarse en 2 años. Resulta interesante el “Plan Belgrano”; un programa federal de infraestructura comunicacional y de ayuda social para el Norte argentino que tiene por objetivo mejorar las condiciones socio-económicas de una de las regiones más pobres de Argentina. Uno de sus ejes principales es desarrollar ferrocarriles que conecten a las provincias norteñas con puertos en el Rio Paraná. Lo que abarataría significativamente los costos de la producción local pero también resultaría del interés de Bolivia y Paraguay; quienes podrían encontrar nuevas vías para sus exportaciones.   

 

 

Un déficit importante y que afecta transversalmente a todos los lineamientos son las condiciones en las que se encuentran las FF.AA. En noviembre de 2017, el submarino A.R.A. San Juan desapareció en las aguas australes de Argentina, con un saldo de 44 marinos fallecidos. A pesar de constatarse un cambio en como la nueva administración entiende a las fuerzas, persisten serios problemas estructurales. El gasto militar es menor al 1% del PBI (cifra muy por debajo del promedio global o regional); en términos absolutos se gasta todavía menos que Brasil, Colombia, México y en cuanto a la incorporación de nuevas armas y equipo, Argentina se encuentra por debajo de México, Perú, Brasil, Chile y Colombia. Muy probablemente el precario estado de las FF.AA., ha sido la principal razón por la cual Argentina no se ha comprometido en nuevas Misiones de Paz. De esta forma, hay un doble desaprovechamiento. Por un lado, de la amplia experiencia y prestigio internacional que tienen los hombres y mujeres de las fuerzas y, por otra parte, se pierde una oportunidad de desarrollar otra dimensión de la Diplomacia de Nicho.

 

 

En conclusión, puede afirmarse que hay un sustantivo cambio en la política exterior. Se abandonó lo que en 2015, se definió como ausentismo, auto-relegación e ideologización gratuita y se comenzó a construir una estrategia de PM “con énfasis en lo económico”. Muy probablemente la insuficiencia de recursos y la gravedad de la recesión económica, le otorgó prioridad a lo económico. En adelante la estrategia deberá expandirse hacia los lineamientos que todavía no han sido debidamente explotados. En cuanto a Diplomacia de Nicho, la cooperación antártica podría crecer de la mano de inversiones en infraestructura (creación de un “Hub Logísitco” en Ushuaia) y en recursos militares destinados a la Campaña Antártica. Exactamente lo mismo puede decirse en cuanto a Misiones de Paz, otra área de la Diplomacia de Nicho que tiene mucho para crecer. Otro lineamiento con gran potencial – y que se compatibiliza con los objetivos de otras áreas de gobierno – es la generación de mecanismos de interdependencia estratégica. El foco en la infraestructura de transporte – con énfasis en ferrocarriles, puertos y vías navegables – se volverá todavía más urgente en la medida que avancen los acuerdos de libre comercio y se acelere el crecimiento de las exportaciones.       

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