¿Por qué no hay una “A” en BRICS?

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Diversos hechos recientes han alentado la percepción que infería que Argentina podría integrar el bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Entre estos hechos puede mencionarse: La reciente participación de Argentina en la cumbre del BRICS, los sucesivos elogios a la economía argentina, las visitas de los presidentes de Rusia y China, las palabras de apoyo en cuanto al conflicto con los holdout y el apoyo de Rusia a un eventual ingreso de Argentina. Estos hechos invitan a pensar que la nación sudamericana es también una potencia emergente. Sin embargo los gestos y la buena voluntad por parte de funcionarios y líderes de los países del BRICS, no pueden reemplazar una realidad que hace difícil pensar que Argentina integre el bloque.

El surgimiento del concepto BRIC.

En 2002 el economista de Goldman Sachs, Jim O´Neill predijo que hacia 2025 las economías de Brasil, Rusia, India y China equivaldrían al 50% del PBI combinado de EE.UU., Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia. En ese año, los emergentes sólo equivalían al 15% de estás últimas. O´Neill también anticipo que para el 2040, los países arriba mencionados superaría a las potencias tradicionales.

Sin desmerecer el pronóstico de O’Neill, puede afirmarse que su selección de economías emergentes no fue azarosa:

  • Escogió a países populosos que en la medida que crecen, representan un mayor porcentaje del PBI global. Efectivamente China, India, Brasil y Rusia eran respectivamente; los 1°, 2°, 5° y 9° países más poblados. Pero en términos de PBI ocupaban posiciones menores: China era el 6°, India 13°, Brasil 14° y Rusia 17°.
  • Reconoció que las políticas económicas de estos eran “razonables” y que había buenas probabilidades de mantenerlas en el largo plazo.
  • Anticipo que sus monedas tienen un potencial de apreciación cambiario significativo. Es decir, calculó que cerca de un tercio de su crecimiento económico podría devenir de una apreciación de su tipo de cambio.

De la teoría al hecho.

En junio de 2009, Brasil, Rusia, India y China se juntaron por primera vez bajo el rótulo de “BRIC”. Para entonces ya había transcurrido casi una década, en la cual el cuarteto había cumplido con las tendencias. Pero más importante aún, las potencias del BRIC – cada una por su lado y sin coordinar entre ellas – habían comenzado a ganar una sustantiva influencia en la agenda internacional.

China: Entre sus muchos logros pueden destacarse, ser considerado la próxima “Superpotencia”, haberse transformado en la 2° economía del globo y potencia militar de Asia Pacífico.

India: Su acelerado crecimiento económico, le permitió revertir su status internacional. Con anterioridad, era considerada un “paria internacional” como producto de su nuclearización en 1998. Pero para 2005, India pasó a ser un “Rising Power” solo por debajo de China. Si bien sus reformas económicas avanzan a paso lento, los analistas estiman que su régimen democrático le da sustentabilidad a sus políticas.

Rusia: El activismo de su política exterior le está permitiendo recuperar su histórico predominio en el ex espacio soviético y, al mismo tiempo, está ganando influencia en regiones más alejadas como Medio Oriente y Asia Pacífico. La prensa internacional denomina a la re-emergencia de Rusia con titulares como “El Imperio Contraataca” y “La vuelta a la Guerra Fría”.

Brasil: A través del MERCOSUR, primero y de la UNASUR / Consejo de Defensa Sudamericano después, se constituyó en el principal arquitecto y patrocinador de las estructuras de Regional Governance de Sudamérica. Paralelamente, Brasil busca protagonismo internacional a través de una estrategia de Potencia Media que se caracteriza por participación en Misiones de Paz de la ONU, mediación en conflictos regionales y liderazgo en las negociaciones comerciales, en el marco de la OMC.

Sudáfrica: ¿La excepción a la teoría?

En diciembre de 2010, ingresó Sudáfrica y así el bloque pasó a denominarse “BRICS”. La entrada del país africano llamó la atención dado que no había sido mencionado por O´Neill y no poseía los recursos de sus socios. Pretoria sólo cuenta con 48 millones de habitantes (puesto N° 27 del mundo) y un PBI de 384 miles de millones de dólares (N° 28).  Claramente, muy por debajo de sus socios mayores.

Pero el ingreso de Sudáfrica no se explica por su peso económico, ni demográfico; sino por su dinamismo geopolítico. En analogía con Brasil, Pretoria es el diseñador y/o auspiciante de las tres principales instituciones regionales.

  1. SACU (South African Custom Union): Se trata de un área de libre comercio donde además de Sudáfrica, se encuentran Namibia, Bostwana, Lesotho y Swazilandia.
  2. SADC (Southern African Development Community): Es una organización que busca promover el desarrollo económico, la ejecución conjunta de políticas y  mejorar la seguridad regional. Cuenta con 15 miembros y se extiende por todo el Sur de África.
  3. UA (Unión Africana): Dicha institución fue revitalizada junto a Nigeria. Cuenta con múltiples objetivos pero tiene foco en la paz y estabilidad regional. La UA tiene un Parlamento y una suerte de Consejo de Seguridad regional, denominado Peace and Security Council; facultado a intervenir en casos extremos.

Argentina: Ni peso, ni dinamismo.

Habiendo analizado a los integrantes del BRICS, volvemos la mirada sobre Argentina y en contraposición encontramos:

  • En términos demográficos y económicos, Argentina se encuentra en el puesto N° 32  y N° 26, respectivamente. Unas cifras similares a las de Sudáfrica, sin embargo a diferencia de la nación africana…
  • En cuanto a lo que podríamos denominar dinamismo, proyección o protagonismo político, Argentina no puede presentar nada semejante a lo propio de Sudáfrica o Brasil…

 

    1. Luego del MERCOSUR, Argentina no ha pujado por la construcción de otros organismos de Regional Governance. Lo cual se contrapone, no solo a Brasil; sino también a Venezuela (ALBA) y a la agrupación de Chile, Perú, Colombia y México (Alianza del Pacífico).
    2. A pesar de contar con los recursos económicos y, en menor medida, los recursos militares; Argentina no está implementando una estrategia de Potencia Media. En ese sentido, no se registra ninguna búsqueda de protagonismo. Un ejemplo podría ser la ausencia de una voluntad política para volverse Miembro Permanente del Consejo de Seguridad de ONU. Como contrapartida puede encontrarse un voluntad manifiesta en los casos Brasil e India y, en menor medida, Sudáfrica.
    3. Argentina muestra un liderazgo muy por debajo de su potencial, en lo que se refiere a la “diplomacia de nicho”. La cual se define como iniciativas internacionales que se basan en conocimientos o puntos fuertes que el país posee. En esa dirección: Misiones de Paz, energía nuclear con fines pacíficos, energías limpias, agricultura y alimentos, asuntos antárticos no se encuentran a la altura de lo que el país podría ofrecer.
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