Petróleo: Lo que no se ve de la guerra en Siria

26 de febrero de 2014

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Petróleo: Lo que no se ve de la guerra en Siria

Muy interesante la nota que escribe el Ex Embajador de Argentina ante las Naciones Unidas, Emilio Cárdenas, en el suplemento de Febrero de Energía y Negocios, porque revela un dato no muy conocido acerca de los otros conflictos e intereses detrás de la crisis en Siria.
Y tiene que ver con el avance de un acuerdo petrolero entre Rusia y Siria.  El que se cerró entre la empresa Soyuzneftegaz controlada por Rusia y el clan Assad en diciembre del año pasado. Este contrato de adjudicación directa se trata de una concesión  de  25 años (lo que se acostumbra en contratos de este tipo)  y comprende un área del Mar Mediterráneo de unos 2190 kilómetros cuadrados de superficie (ver gráfico arriba). Se trata del primer acuerdo Off Shore que Siria concede a su principal aliado. Según El País, la inversión ascendería a 65 millones de euros y constaría de dos etapas: la de investigación topografía y prospección (casi 11 millones de euros) y la de perforación (54,5 millones de euros).
Es que Rusia viene siendo un apoyo muy importante para el régimen imperante en Siria. Y en parte, esto se explica por el potencial de recursos que parece ofrecer el mediterráneo oriental. Zona compartida por Siria, Israel, Chipre, Líbano y Turquía.
Todo esto se desencadena en plena crisis Siria y dada la total falta de seguridad en la zona del acuerdo, difícilmente se pueda avanzar en el corto plazo.
Por otro parte, un elemento interesante que pone en jaque al régimen lo constituye el poder económico y la amenaza ejercida por los insurgentes quienes hoy por hoy controlan los principales yacimientos hidrocarburíferos existentes en Siria, en los territorios del este y noreste. La producción es contrabandeada  a través de Turquía para beneficios de los rebeldes que acrecientan su fortuna.
Respecto Soyuzneftegaz, esta empresa controlada por el Banco Central ruso ya incursionó en territorio sirio en el 2004 con dos licencias de exploración en Siria, en las que buscó petróleo y gas sin éxito. Sin embargo Rusia, mas allá de los resultados que pueda obtener con este nuevo proyecto, busca  imponer su fuerza en la región en un gesto por demostrar su apoyo politico a Siria. Una suerte de triple propósito entre intereses económicos, politicos y geoestrategia.
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