Municipios y Relaciones Internacionales – Lenny Stewart Usher

lenny

 

1. ¿Podrías decirnos brevemente cuándo es que surgió en Argentina la noción de que los órganos sub estatales podrían hacer también política exterior?

En 1990, uno de los teóricos más prominentes de las Relaciones Internacionales, Joseph Nye, publicó Bound to Lead: the Changing Nature of American Power. En este trabajo, postulaba que debido a fenómenos como la interdependencia económica, el desarrollo de nuevas tecnologías, y el surgimiento de actores no Estatales, el Sistema Internacional estaba experimentando un proceso de “difusión de poder”. Este fenómeno implica una transferencia de capacidades desde los Estados hacia actores no gubernamentales, pero también hacia entidades subnacionales.

Esta publicación coincide temporalmente con la consolidación del término paradiplomacia promovido por diversos autores, entre ellos Ivo Duchacek. Este la define como la actividad internacional que implica vínculos entre actores gubernamentales no centrales con el propósito de influir en cuestiones políticas varias.

Para Luis Maira, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial la formulación de política exterior dejó de ser una atribución centralizada de los Ministerios de Relaciones Exteriores, y ganaron mayor participación otras áreas, principalmente en materia de cooperación técnica específica. En América Latina, en la década de 1990 atravesábamos un proceso de descentralización de responsabilidades desde el Estado nacional hacia las provincias y municipios, lo que de alguna manera incentivó que estas unidades subnacionales desarrollaran un interés propio en gestionar sus asuntos internacionales.

2. ¿De lo aprendido según tu experiencia laboral, vos dirías que se ha incorporado en los decisores municipales la necesidad de desarrollar una política vinculada a las relaciones internacionales o aún falta trabajo para lograrlo?

Cuando pensamos en los gobiernos locales en nuestro país, tenemos que tener en cuenta el alto nivel de heterogeneidad observable. En Argentina hay más de dos mil gobiernos locales, entre municipios, comunas, departamentos e incluso juntas rurales o comisiones de fomento. Además, cada provincia tiene su propio marco legal respecto a su organización política y territorial interna, lo que genera experiencias muy disímiles. Sin perjuicio de esto, las entidades con mayores incentivos para exteriorizar sus competencias, son aquellas que presentan una mayor densidad poblacional y una administración pública local más compleja.

En principio, ya hay muchas provincias que cuentan con áreas específicas dentro de sus gabinetes abocadas a las Relaciones Internacionales. De hecho, estas son tan diversas como Tierra del Fuego (cuenta con una Subsecretaría de Relaciones Internacionales) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (que tiene su Subsecretaría de Relaciones Internacionales e Institucionales). Esta última tiene una estructura profesional consolidada y diversificada, con equipos especializados en relaciones bilaterales, multilaterales, y cooperación técnica internacional.

Por otro lado, los municipios que presentan mayor desarrollo institucional también cuentan con funcionarios dedicados exclusivamente a esta problemática, principalmente localizados en el conurbano bonaerense, pero también en las ciudades grandes de otras provincias, como Córdoba y Santa Fe.

Si bien ha habido un desarrollo en esta línea en los últimos tiempos, aún falta un largo camino por recorrer para que los tomadores de decisiones logren incorporar la agenda internacional como una herramienta para potenciar los resultados de su gestión. Y debido a la heterogeneidad antes mencionada, cabe esperar que no todos se desarrollen de manera uniforme en este sentido. Por otro lado, la articulación entre los diferentes niveles de gobierno puede ser clave a la hora de intercambiar información acerca de oportunidades de cooperación internacional. La comunicación fluida entre los municipios, sus provincias, y Cancillería, puede potenciar la inserción internacional de todos los niveles y garantizar que no haya conflictos de intereses entre el Estado nacional, y los gobiernos subnacionales.

3. ¿Qué país te parece, tiene el mejor modelo de inserción internacional de los municipios?

Los gobiernos locales europeos fueron pioneros en este tipo de prácticas. De hecho, una gran cantidad de ellos tiene oficinas de representantes frente a los organismos de la Unión Europea. Particularmente, las regiones alemanas tienen una política exterior muy activa, con representaciones oficiales en distintas regiones del mundo. Acá en Argentina, muchas de ellas trabajan de manera mancomunada con otras instituciones alemanas, como la Cámara de Industria y Comercio Argentino – Alemana.

De todas maneras, la clave es que las políticas desarrolladas en el plano internacional tengan el objetivo de promover los intereses locales, al tiempo que respetan los lineamientos de política exterior diseñados y puestos en práctica por la Cancillería. En definitiva, sigue siendo el Estado nacional el responsable de representar a sus ciudadanos frente a otros Estados, y los Estados, más allá de las transformaciones del Sistema Internacional, siguen siendo los actores predominantes de este.

Si la acción internacional desde el ámbito local fuera incoherente con los intereses nacionales, o se utilizara como precedente para demostrar autonomía en el marco de un proyecto independentista, otros autores dirían que hablamos de protodiplomacia.

4. Según tu experiencia, ¿cuáles crees que son los desafíos que enfrenta el desarrollo de la denominada paradiplomacia?

Como mencionamos anteriormente, la experiencia del desarrollo de esta actividad varía considerablemente de acuerdo a la inserción geográfica, el marco normativo por el que se rigen los gobiernos locales, y el nivel de desarrollo demográfico e institucional. Sin perjuicio de ello, podemos identificar algunos desafíos comunes que enfrentan los municipios en nuestro país.

En principio, sería fundamental que se le diera más difusión a la disciplina, porque incluso en la comunidad académica aun no capta la atención suficiente para llegar a influir en los equipos de gestión de los diferentes tomadores de decisiones. Por otro lado, el aislamiento geográfico de nuestra región puede hacer más dificultosa la inserción en el Sistema Internacional, pero eso puede salvarse parcialmente con el desarrollo de nuevas tecnologías de la comunicación, lo que representa una gran oportunidad para instalar la marca de nuestras ciudades o municipios.

Y en términos más generales, la paradiplomacia también enfrenta ciertos desafíos que son comunes a toda la gestión pública, y que esperamos que puedan revertirse, como la baja profesionalización en algunas áreas, o la utilización política de los cargos en el armado de equipos de gobierno.

Pero en definitiva, soy muy optimista respecto del crecimiento que puede tener esta disciplina, más en un Sistema Internacional que en algunas áreas (exceptuemos el hard power) es crecientemente multipolar, y se encuentra cada vez más interconectado.

Lenny Stewart Usher, Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales (UADE), analista en Relaciones Internacionales y experto en “Paradiplomacia”.

Back to Top