La legalización de la marihuana en Uruguay: políticas de drogas en plena transformación.

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Durante más de cien años, el debate sobre las drogas ha girado en torno a la persecución del consumo, el suministro y la producción de sustancias adictivas tildadas de “drogas prohibidas”. El principal objetivo de dichas políticas se centraba en la erradicación completa del consumo y de la producción mediante la vía punitiva y represiva. Así, bajo el auspicio de Estados Unidos, los países productores y vecinos se embarcan en una batalla costosa y sangrienta contra los grupos criminales y dueños de los mercados de drogas. Sin embargo, esta guerra no produce los frutos deseados y ocasiona un aumento del consumo y una complejización del fenómeno del narcotráfico y de la violencia urbana. En este sentido, colosales sumas de dinero se invierten para atacar la oferta, dejando completamente de lado el tratamiento de la demanda y ocasionando costos humanos superiores a los supuestos beneficios sanitarios y humanitarios.

En la actualidad, la legalización de la marihuana en Uruguay y en varios estados de Estados Unidos (como Washington y Colorado) se posicionan como nuevas alternativas e invitan a pensar en nuevos paradigmas sobre las drogas. En efecto, estos casos encabezan las reformas en torno a las políticas de consumo y de producción de sustancias psicoactivas y llaman a reflexionar sobre nuevos modelos de políticas públicas.

El caso uruguayo adquiere especial relevancia. El 10 de diciembre del 2013, Uruguay se convirtió en el primer país en optar por la legalización completa y regulada de la producción, la tenencia y el uso de marihuana. De esta manera, el mercado del cannabis pasó a estar en manos del Estado, quien gestiona el ciclo completo de producción, distribución, comercialización y consumo en todo el territorio. Se crea por ende un mercado que es legal y es controlado por el Estado. En palabras del expresidente uruguayo José Mujica, dicha política es tildada como “una alternativa a la represión en el narcotráfico”.

En este contexto, un interrogante emerge: ¿Cuáles son los desafíos y las oportunidades de la implementación de la legalización regulada en Uruguay? Es claro que este debate adquiere una importancia cabal, dado que las políticas de drogas adquieren una centralidad en la agenda pública y donde la llamada “guerra contra las drogas” no está arrojando resultados.
Puede pensarse que la aplicación de la política uruguaya, abre una ventana de oportunidad para introducir una veta preventiva en materia de políticas de drogas y marcar una ruptura rotunda con el pasado.

De este modo, su implementación podría justificarse por la voluntad de querer poner en manos del Estado una actividad antes ilegal y controlada por grupos criminales. Y que consecuentemente, se buscaría reducir y prevenir la violencia asociada al narcotráfico. Simultáneamente, podría obtenerse mayor información sobre el tamaño, el consumo, la producción y la distribución de estos mercados para aplicar políticas de salud pública que sean más adecuadas y pertinentes. Finalmente, se buscaría proteger a los usuarios de drogas para que no incurran en actividades ilegales al momento de la compra.

Sin embargo, es relevante no ignorar los múltiples desafíos que dicha política deberá sortear. La legalización regulada se encuentra por el momento en sus primeras etapas de implementación. Es evidente que la eficacia de la ley residirá en que los actores implicados la acepten y la interioricen. Este proceso no es sencillo ni inmediato y demanda la realización de un cambio institucional y cultural sumamente relevante. Además, su éxito o fracaso dependerá de sus consecuencias a largo plazo tanto en términos sociales (reducción del consumo y de la violencia criminal) como económicos (mediante la generación de recursos para el Estado) o incluso legales.

A modo de conclusión, puede expresarse que la implementación de la legalización regulada se expone a múltiples oportunidades y desafíos. Sin embargo, es importante destacar que el caso uruguayo inicia el debate sobre políticas de drogas alternativas a la guerra y la prohibición.

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