¿La Cuarta Revolución Industrial es una amenaza?

 

 

Cuando hablamos de industria 4.0, nos referimos a un nuevo modelo para organizar los medios de producción que se centra en la unión de las tecnologías físicas y digitales y en la integración de todas las etapas de desarrollo de un proceso o producto.[1] Con esta definición, queda atrás la industria 1.0 (el uso del poder mecánico), la 2.0 (la fabricación en cadena), y la 3.0 (la automatización electrónica y TI «Information Tecnology«).

 

Cuando se habla de la 4 Revolución en los medios, es común escuchar de la vinculación que existe entre un aumento de la automatización (como consecuencia de la dinámica del mismo modelo) y una consecuente pérdida de empleos a nivel mundial. La idea es compartida por líderes mundiales como Trump o Le Pen, quienes basaron su campaña en este extendido sentimiento antiglobalización. Pero, ¿esa asociación es realmente cierta?

 

 

Más allá de las opiniones, será importante comprender qué está pasando con la economía estadounidense.  Sorprenderá ver que, el país cuenta actualmente con un nivel de producción récord, a pesar de que muchas industrias como Ford utilizan robots en sus líneas de producción, en el marco de una tendencia que se encuentra en alza.

 

 

Siguiendo la línea del párrafo anterior, los datos indican que la proporción de personas que emplea la industria es significativamente menor en la actualidad que en la década de los cuarenta; pero esto no quiere decir que haya mayor desocupación, sino más bien que no estamos contemplando los nuevos empleos que se crean alrededor de este sector[2]. En virtud de ello, la Industria 4.0 implica la digitalización de cualquier compañía, lo cual trae aparejado el desarrollo de nuevas herramientas como las apps, un sector que moverá 189.000 millones de dólares en 2020.

 

 

Visto esto, ¿En qué situación ubicamos a Latinoamérica? Muchas de las empresas latinoamericanas no cuentan con los incentivos para innovar (burocratización, déficit presupuestario), pese a que en los próximos años habrá una gran transformación que tendrá relación con la creación de empleos que todavía no existen. Para ello, la región podría utilizar su potencial innovador de la mano de la denominada «economía naranja».[3]

 

 

Como reflexión y con el objeto de derribar prejuicios, destaco las palabras de Jack Ma (Presidente de Alí Babá): «Lo creas o no, en los próximos 30 años, la gente sólo trabajará 4 horas al día y tal vez 4 días a la semana. Ahora la gente visita de media 30 lugares, dentro de 30 años visitarán 300. Así que parar la globalización es imposible y tenemos que estar preparados para ello.«

 

 

[1] Incluye la nanotecnología, la biotecnología, la ingeniería genética y la robótica.

 

 

[2] Para que surja un negocio, otros deben desaparecer: La máquina de escribir cedió ante la computadora, Blockbuster ante Netflix.

 

 

[3] Según el BID, estas industrias generaron ingresos por 124 mil millones de dólares en 2013 y, en 2015 dieron empleo a 1,9 millones de personas en la región.

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