La Agenda Energética

 

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En materia de Energía, Argentina presenta varios desafíos de cara a futuro, con un valor del barril del petróleo que en el mundo se ha derrumbado en los últimos meses y que pareciera estabilizarse según los consultores especializados en los USD 50 dólares en el corto plazo, un nuevo ministro y una nueva gestión deberán redefinir cuál es el modelo a seguir para enfrentar las diversas problemáticas mundiales y locales.

Para ordenar un poco la cuestión, podemos generalizar hablando de tres grandes asuntos que hoy tienen prioridad.

– Precios del petróleo y el gas

– Subsidios

– Situación de YPF

 

 

Precio del Petróleo y el gas

 

 

Argentina mantiene dos precios de referencia para el petróleo: el internacional WTI a USD 43,040 (Ambito.com , 25/11/2015) que viene en caída con poca recuperación y el local que casi llega a duplicarlo: El acuerdo que firmaron las petroleras con el gobierno nacional en diciembre de 2014 permitió que los precios locales se movieran este año entre los USD 63 y los USD 77 según la calidad del mismo (Medanito, en Neuquén, o Escalante, en Chubut). El acuerdo vence el próximo 31 de diciembre. Frente a este escenario y con un nuevo gobierno, las perspectivas del sector cambian.

 

 

Subsidios

 

 

Constituye uno de los temas centrales ya que explica porque el gobierno ha decidido establecer el cepo cambiario hace 4 años atrás luego de diez años de tarifas congeladas (ley de emergencia económica) que llevaron a una caída sistemática en la producción de gas y petróleo.

producc_PetroleoyGN                                                                           Fuente: G&G Consultants

Esta situación transformó a la Argentina de país exportador a importador de energía a partir del 2004. Esa diferencia de costos que el gobierno argentino asumió con la importación, fundamentamente de Gas Natural Licuado para atender a las usinas generadoras de electricidad y al consumo residencial de gas, fueron subsidiados por el gobierno. Esta decisión llevó a establecer subsidios tanto a la demanda (consumo residencial de luz y gas) como a la oferta (estableciendo precios por encima de los internacionales para incentivar la producción).

 

 

Por el lado del subsidio a la oferta, el gobierno argentino lo hizo pagándole a las petroleras hasta USD 6 el barril. Esto representó para las empresas apróximadamente unos USD 2000 millones al año en subsidios. Para el caso del gas, el precio de incentivo que se estableció asciende a USD 7.5 millón BTU cuando en otras partes del mundo el precio de referencia es de USD 3 millón BTU.

 

 

Por otro lado, el subsidio a la demanda fue un gran punto de discusión politica durante todos estos años en los que las tarifas al consumo residencial de luz y gas de hogares, sobre todo en Capital Federal y alrededores, aún no ha terminado de reacomodarse, a pesar de las enormes cuentas que el consumidor viene recibiendo en sus facturas. En este sentido, en los últimos diez años los subsidios se mantuvieron en crecimiento pasando de menos de 1 punto del PBI en 2005 a casi 4 puntos en 2014. Transferencia que fueron cubiertas con emisión monetaria. La cuestión no es menor si se observa que Argentina ha importado en energía unos USD 11000 millones en 2014 lo que ha llegado a representar la mitad de los ingresos que Argentina recibe por exportación de soja.

 

balanza_comercial_energetica                                                     Fuente: G & G Energy Consultants

 

 Situación de YPF

 

 

 YPF constituyó desde su nacionalización en 2012 un instrumento para sostener las decisiones previamente mencionadas: Las principales inversiones durante este tiempo en materia de exploración y explotación de petróleo y sobre todo de gas no convencional, fueron las provenientes de acuerdos firmados por YPF para la explotación conjunta en Vaca Muerta (caso Chevron, Total, Dow,Petronas) y la única empresa que empujó aumentos en la producción fundamentalmente de gas fue YPF, aunque en algunos casos lo ha logrado mediante la adquisición de otras empresas (el caso de Apache).

 

 

Con el actual fallo de la Corte Suprema Corte de Justicia de la Nación, en donde se solicita conocer las cláusulas secretas del acuerdo que firmó la petrolera nacional con Chevron, se resaltan aspectos fundamentales del derecho de acceso a la información pública que pueden afectar el negocio petrolero en general y cualquier otra actividad en la que participe el Estado. Es decir, empresas como AYSA, ENARSA O Aerolineas Argentinas.

 

 

Bajo esta consideración, YPF (como empresa pública) debería funcionar como un ministerio y esta situación puede llevar a que la justicia exija el conocimiento de otros convenios similares firmados. Quedará por analizar cuál es el rumbo y rol que una empresa como YPF debe tener dentro del mercado, en el cual hoy funciona como jugador central, en muchos casos dominante y determinante de precios. El nuevo ministro de energía tendrá que analizar el avance de los planes que viene llevando adelante Miguel Gallucio desde que asumió como CEO de la compañía. Y como empresa mixta (51% de participación estatal) siendo un S.A. será el directorio de la empresa, como ha dicho públicamente el ministro electo Juan José Aranguren, quienes deberán definir y analizar la continuidad de la estructura actual. Estos tres puntos deberán tener como directriz central el paradigma a seguir en el largo plazo: ser un país que considere a la Energía un Bien de Mercado o un Bien Social Estratégico.

 

 

Sobre estos puntos versará cualquier abordaje que se le quiera dar a este tema central para el funcionamiento de la economía. Los subsidios deberían ser el primer aspecto a reformular para resolver en gran parte las cuentas públicas. Pero esto seguramente requiera mantener ciertos incentivos a la oferta que permitan sostener e incrementar con el paso del tiempo la producción interna mientras se contiene, en terminos de la demanda, a los sectores económica y socialmente desfavorecidos del fuerte impacto que puede tener una reactualizacion en las tarifas de luz y gas. Dentro de esta disyuntiva deberá definirse un camino a seguir que permita sostenerse con el paso del tiempo y mas allá de los gobiernos como una verdadera política de Estado.

 

 

 

 


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