Implicancias para América Latina de la difícil situación de Brasil

BRA502. BRASILIA (BRASIL), 15/03/2015.- Cientos de personas participan en una manifestación contra la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, hoy, domingo 15 de marzo de 2015, en la ciudad de Brasilia (Brasil). Cientos de miles de personas protestaron contra la presidenta Dilma Rousseff, en Brasilia, en el marco de una jornada de manifestaciones convocadas en decenas de ciudades de todo el país. La protesta de Brasilia comenzó a las 9.30 hora local (12.30 GMT) en la explanada de los ministerios y llegó hasta la frente del Congreso Nacional Brasileño, con la participación de grupos de ciudadanos opositores sin vínculo declarado con partidos políticos. Los manifestantes corearon consignas contra Rousseff y el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y en rechazo de la corrupción. EFE/Fernando Bizerra Jr.

 

 

Brasil enfrenta una complicada situación económica y política, generando incertidumbres sobre sus capacidades para potenciar el desarrollo regional.

En el plano económico – el país que representa el 37% del Producto Bruto Interno (PBI) regional (Caixa-Bank, 2015) – se enfrenta a una caída de su PBI proyectada para este año de un 3%. Y para el 2016 de 1,22%. Asimismo, presenta una debilitada situación fiscal, un incremento de la inflación (9,75% proyectada), una caída de la inversión, del consumo y una brusca devaluación del Real.

 

A lo que debe agregarse, los graves casos de corrupción – sobornos recibidos por la adjudicación de contratos efectuados por Petrobras – que implicaron a varios altos dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT), el ajustado triunfo de Dilma en las elecciones presidenciales, las fuertes presiones de grupos empresariales y mediáticos, un Congreso atomizado y un importante descontento social – sobre todo en clases medias y medias-altas – han erosionado el capital político y la capacidad de maniobra del actual gobierno.

 

Para comprender los alcances de esta situación en la región, es necesario realizar una división analítica entre los diversos impactos y la distribución de los mismos.

 

A pesar de estar relacionados, en términos generales se pueden diferenciar impactos económicos – principalmente comerciales – y otros relacionados a la proyección internacional de la región. Respecto a su distribución, los impactos son más fuertes en los socios de Brasil en el Mercosur (principalmente para Argentina, Uruguay, Paraguay) y en Bolivia que en los restantes países de América Latina.

 

Entre enero y julio del 2015, cayeron un 23% las ventas de socios del Mercosur a Brasil. Mientras que las de América Latina cayeron un 21% (Lissardy, 2015). Sin embargo, hay que matizar las consecuencias económicas. El bajo nivel del comercio intrarregional (19%) en la región, hace que la caída de Brasil tengan impactos puntuales, sobre ciertos países y no un impacto sistémico.

 

Por otro lado, los inconvenientes económicos y la pérdida de la hegemonía política por parte del PT han ocasionado críticas acerca de la estrategia económica e internacional de Brasil. Ciertos sectores pugnan por matizar la política regional y lograr una mayor inserción internacional. Más aun, un reciente informe de la Organización Mundial de Comercio (OMC) recomendó a Brasil el “integrarse más al comercio internacional”, lo que aumenta las presiones en ese sentido.

 

En síntesis, si bien la región sigue siendo prioritaria para Brasil; su complicada situación política y económica han debilitado el consenso con respecto a la política de integración regional. Al mismo tiempo, un Brasil con un frente interno complicado es una limitación para que se constituya en el motor económico regional

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