Hollande, Davos y algo más. La nueva política exterior argentina.

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Pragmatismo. Una nueva buzzword para una nueva etapa en nuestras relaciones internacionales. En una de sus primeras declaraciones Susana Malcorra  dijo que “vamos a desideologizar la política exterior”, lo que en la práctica significa  venderle trigo a Irán, continuar con la política Kirchnerista de tener relaciones cercanas con países emergentes como Rusia o China  y reestablecer el diálogo con el Reino Unido. Para la nueva canciller las relaciones internacionales tienen que estar basadas en las políticas que mejor funcionen para la Argentina antes que en cualquier ideología o sistema de valores. También el presidente insistió repetidas veces en que tener las mejores relaciones diplomáticas y comerciales con el mayor número posible de países solo puede ser bueno para nuestro país.

 

 Pero primero lo primero: el gobierno de Macri busca reinsertarnos internacionalmente y restaurar las buenas relaciones con los sospechosos de siempre, que por suerte parecen tener fe en el cambio de color de la Argentina y buena predisposición . Si, con los Estados Unidos pero también con el resto de América Latina y la Unión Europea.  En un mundo globalizado la unión hace la fuerza y una mayor integración del  MERCOSUR es una de las prioridades del es una fue representantes de Brasil, Uruguay y Paraguay estuvieron entre los primeros con los que se reunió Macri. También las relaciones con la Alianza del Pacifico, que a través del corredor bioceánico  puede abrirnos al crecientemente importante mercado asiático, van a ser una prioridad.

 

 ¿Y Venezuela? La excepción latinoamericana, creo que con el discurso fuerte sobre derechos humanos y el pedido de sanciones se busca más darle una señal a los Estados Unidos y a los mercados internacionales de que el cambio va en serio que agredir a Maduro. En el gobierno insisten en que no es ideológico si no estrictamente por incumplimiento del estatuto del MERCOSUR.

 

  Conseguir inversiones extrajeras es uno de los pilares de la nueva política internacional. La economía necesita  dólares.  Tanto para  que el fin del cepo no implique ajuste o un dólar más alto como para llevar a cabo los planes en términos de mejoras en infraestructura (Plan Belgrano, obras para prevenir las inundaciones, cloacas, etc.). No en vano se eligió a un embajador a los Estados Unidos (y a un ministro de economía) con buenos contactos en Wall Street y en la City de Londres.

 

 En Davos se presentó el nuevo gobierno Argentino ante el mundo. Lo paso con creces: Biden prometió que los Estados Unidos ayudarían a la Argentina a reinsertarse en el mercado de capitales y captar mayores inversiones (levantaron el veto que impedía que recibiéramos prestamos multilaterales), Coca Cola anuncio que va a invertir 1000. ¿Otro gran logro?  Macri sobrepaso al canadiense Trudeau en cantidad de menciones en las redes sociales. En China el G20 aprobó la política económica de Prat Gay.

 

 En este sentido  visita de Hollande  fue más simbólica que productiva, pero también marco la reinserción de Argentina en el plano internacional y creo que hay motivos para ser optimistas.

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