Haz el amor…y la guerra también. El liberalismo en Game of Thrones.

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Por si todavía no lo saben, “Game of Thrones” es una serie ambienta en una suerte de Temprana Edad Media y basada en los libros de George R.R. Martin. En cada capítulo pueden apreciarse significativas dosis de violencia, drama y desnudos innecesarios. Todo ello sazonado con más de 160 personajes, una compleja trama repleta de intrigas y – dado que el show trata sobre reinos en conflicto – pedagógicas lecciones sobre las Relaciones Internacionales. En el presente artículo, pasaremos revista sobre cómo la teoría liberal de las Relaciones Internacionales se hace presente en el exitoso programa de HBO.

 

Uno de los momentos centrales de la serie es el fallecimiento del Rey Robert Baratheon y la lucha que se desata para sucederlo. Desprendiéndose de dicha trama podremos ver distintas líneas de la teoría liberal. Particularmente, sorprende el respeto que muchos personajes tienen por algunas normas, costumbres y leyes.

 

Ned Stark – quien ostentaba el cargo de “Hand of the King”, es decir una suerte de Jefe de Gabinete – creyó que una carta del difunto rey y el supuesto control de la Guardia de la Ciudad, le alcanzarían para ocupar el trono en calidad de “Regente”. Barristan Selmy – líder de la custodia personal del rey – renunció a su cargo cuando quedo en evidencia que se estaba violando la sucesión monárquica.

 

También desprendiéndose de esta trama podemos encontrar el debate que Catelyn Stark (esposa y luego viuda de Ned Stark) sostuvo con Renly Baratheon (hermano menor del difunto monarca). Catelyn buscaba evitar el enfrentamiento entre los hermanos Baratheon (Stannis vs. Renly), quienes se disputaban la corona. Desde su perspectiva, la guerra entre los hermanos sólo beneficiaba a sus enemigos mutuos: los Lannisters; cuyos ejércitos amenazaban a las fuerzas de su hijo Robb Stark. A modo de propuesta, Catelyn sugirió convocar a un Consejo de Señores Feudales; quienes desenmascarían los planes hegemónicos de los Lannister y forzarían un gobierno de consenso hasta resolver la sucesión monárquica (lamentablemente, dicho dialogo fue llevado a la pantalla de forma muy simplificada).

 

La propuesta de Catelyn no es ni más, ni menos que la recreación de los Estados Generales de Francia, en tiempos del “Antiguo Régimen”. Los monarcas franceses solo convocaban a los Estados Generales cuando el asunto era políticamente muy costoso y deseaban aminorar la carga (generalmente, suba de impuestos). A lo largo de buena parte de la Edad Media, los órganos colegiados de nobles actuaron cuando la situación política lo demandaba y, en buena medida, se constituyeron en el ADN de los Parlamentos.

 

Pero Renly – quien claramente no había cursado “Fundamentos de la Ciencia Política” – rechazó esa alternativa y procedió a relativizar la vía institucional para llegar al poder. Casi con arrogancia, argumentó que cuando su hermano mayor (el difunto Robert) se levantó contra el “Rey Loco”, no tenía un verdadero sustento legal. “Se hablaba que los Baratheon tenían sangre Targaryen (la Dinastía a la que correspondía el Rey Loco) pero no había pruebas y era habladuría que solo le interesaba a los maestres y filósofos” (…) “La verdadera fuerza de Robert eran sus ejércitos”. Luego concluye afirmando que sus tropas cubrían toda la superficie hasta llegar al horizonte y ese era su argumento para hacerse con el trono.

 

Convenientemente, los hermanos Viserys y Daeneris Targaryen abrazan a la teoría liberal al sostener que “el trono es mío por derecho” y califican a Robert y sus sucesores como “usurpadores”.

 

Catelyn vuelve a encarnar los postulados del liberalismo, en dos oportunidades más. Cuando de casualidad se encuentra con Tyron Lannister, en una taberna demanda su captura a los caballeros presentes.  Dichos caballeros podrían haber obviado el pedido de Catelyn, después de todo eran vasallos de su padre (Huster Tully; Señor Feudal del Reino de Riverlands), no de su esposo, ni muchísimo menos de ella. No obstante respondieron a su pedido, muy probablemente por el carisma que su apellido implicaba.

 

Siendo coherente con sus principios, Catelyn le concedió a Tyron (quien quedo prisionero de ella) la posibilidad de eludir el juicio formal – que con toda seguridad, lo hubiese llevado a la pena capital – y optar por  el “Juicio por Combate”. Es decir, el acusado podría ganar su inocencia si prevalecía en un combate a muerte. Adicionalmente, se le permitió designar a un “campeón” para que luche en su nombre. De esta forma Tyron puedo eludir la pena y Catelyn, muy a su pesar, no dudo en respetar el laudo.

 

El liberalismo lo podemos encontrar también en Stannis Baratheon. Quien sostiene que los supuestos hijos de Robert no son hijos legítimos, sino frutos de un incesto entre la reina Cersei Lannister y su hermano Jaime Lannister. No habiendo un hijo sucesor, le corresponde “por derecho” el trono al siguiente hermano mayor (es decir, él). Por supuesto, Stannis tiene un interés creado en “el derecho” pero también es cierto que anteriormente se sometido a reglas y decisiones que no le favorecían. Por ejemplo, durante la rebelión de su hermano, Stannis debió defender Storn´s End (la capital del Reino de las Tormentas) de un durísimo asedio. Una vez en el poder, Robert  mandó a Stannis a la Isla de Dragonstone y lo nombró en un cargo equivalente a Ministro de la Armada. En contraposición, Stannis hubiese preferido ser el Señor Feudal del Reino de las Tormentas.

 

Muy probablemente en contra de sus intereses, Stannis rechazó una alianza militar con Robb Stark –  aun cuando ambos tenían a los Lannister como enemigos en común – dado que él declaró la independencia del Reino del Norte; la cual fue entendida por Stannis como un acto de separatismo y le valió el cargo de “usurpador”.

 

En ese sentido, el comportamiento de Stannis nos recuerda la diplomacia de EE.UU. en Asia Central. Tras la invasión a Afganistán, Asia Central cobró una relevancia estratégica al resultar un punto de apoyo para tareas logísticas y militares. De este modo, Washington se acercó y estrecho vínculos con países como Uzbekistán, obviando su régimen político. No obstante, el puritanismo o idealismo estadounidense terminó saliendo a la superficie cuando en septiembre de 2005, Islam Karimov – dictador de dicho país – ordenó una brutal represión que causó cientos de muertos. Ante la presión de los medios, Washington convenientemente recordó que Uzbekistán era una feroz dictadura y disolvió los acuerdos firmados. La cancelación de dichos acuerdos significó tener que relocalizar bases aéreas y puntos logísticos. Pero probablemente mucho más costoso representó la vuelta de Uzbekistán a la esfera de influencia sino-rusa, enmarcada en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). 

 

Una interesante mezcla de Idealismo Democrático y Neoconservadurismo, se encuentra presente en Daeneris Targaryan. La “Madre de los Dragones” tiene como objetivo declarado tomar el Trono de Hierro. No obstante, luego de hacerse con una significativa fuerza militar en Astapor; comenzó una serie de guerras de asedios contra las ciudades de la “Bahía Esclavista”. Daeneris justifico sus agresiones en la inmoralidad de la esclavitud. En la vereda opuesta se encontraban sus asesores – quienes con frialdad, amoralidad pero prudencia – le preguntaban: ¿Qué ganamos con liberar esclavos y conquistar ciudades alejadas de Westeros?

 

Nuevamente podemos trazar una analogía con EE.UU. y los “neocons”, quienes creían en el uso del poder militar estadounidense para causas nobles.  Una vez agotada la acusación contra Irak, por la supuesta tenencia de armas nucleares, la Administración Bush (h) propuso la necesidad de democratizar a Irak. Pero las similitudes no terminan allí. Daeneris – tal como Washington – les introduce a sus gobernados nuevos valores, un nuevo régimen político y también sufre la resistencia de la minoría derrocada; en Irak, los sunnitas y en Meereen, los “Hijos de la Arpía”.

 

A pesar de fundamentarse en pensadores y filósofos de la Modernidad (Locke, Rousseau, Kant, etc.), el liberalismo tiene mucho que decir sobre esta serie medieval. La primera que conclusión que podemos arribar es que – a diferencia de las sinopsis de los críticos – Game of Thrones no es “guerra hobbesiana” de todos contra todos. Como vimos, hay reglas y costumbres que los personajes respetan y aprecian. Hacia dentro de dichas reglas y costumbres se destacan el Derecho Divino y el orden jerárquico feudal. Para nuestros ojos post-modernos nos resulta absurdo el celo que tienen por los formalismos, tales como el título nobiliario.  En tercer lugar, la religión – entendiéndola como un conjunto de normas que restringen el uso arbitrario del poder – también tiene un rol. Especialmente en la 5º Temporada donde, inclusive la muy poco respetuosa y destructora de documentos, Cersei Lannister afirma que: “La Corona y la religión son los dos pilares que sostienen a la sociedad. Y sí uno de estos flaquéese, perjudica al otro”.

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