Entrevista a Pablo Tognetti (Ex Presidente de Ar-Sat)

Satélites

 

1. Qué nos puede decir acerca de las órbitas: ¿Qué tipo de orbitas existen? ¿Qué uso se le puede dar a cada una de ellas?, ¿Cómo se negocian las órbitas?, ¿son posiciones ilimitadas?, etc.

En un primer nivel se pueden considerar dos tipos de órbitas: las OG u órbitas geoestacionarias, y las no geoestacionarias. De estas últimas existen las LEO (Low Earth Orbits) y las MEO (Médium Earth Orbits). Por ejemplo, se pueden mencionar los satélites LEO de observación de la Tierra de la CONAE (orden 600 A 1.000 km de altura desde la superficie de la Tierra), y los satélites meteorológicos; los satélites del sistema GPS son MEO (unos 20.000 km de altura).

En la OG se ubican los satélites GEO, de usos generalmente de telecomunicaciones, y también (pero mucho menos) meteorológicos. Los GEO son los que están a 36.000 km de altura y en el plano del Ecuador, y giran a la misma velocidad de rotación que la Tierra, de modo tal que un observador (en realidad una antena orientable) en la superficie de la Tierra los verá como puntos fijos en el cielo.

El uso de órbitas que no sean OG, implica un procedimiento primero ante la autoridad de aplicación del país notificante (en Argentina es la CONAE), y luego ante la UIT. Hay pocas restricciones, en general basadas en el principio de no interferencia, que no genere riesgos inaceptables por ejemplo de colisión, o de contaminación radioactiva, y otros.

Las órbitas GEO son otra cosa. Los recursos órbita-espectro son escasos y son administrados por la UIT, que es quien entrega estos recursos a los países a medida que van presentando proyectos, por lo que hoy en día los países que son potencia mundial, al contar con mayor capacidad para que sus empresas realicen proyectos comerciales, tienen más derechos que aquellos que están en desarrollo generándose una desigualdad. Una vez solicitado el recurso a la UIT hay un plazo de entrega, vencido el cual se pierden todos los derechos y pasa al próximo país en la cola. En la medida que no se interfieran, en promedio se asigna una posición GEO por grado o medio grado del arco del ecuador. Lo que se asigna es, en una determinada posición orbital, un cierto espectro de frecuencias, para una cierta cobertura geográfica en la superficie de la Tierra. A su vez, el o los países en los que se desea comercializar facilidades satelitales (ancho de banda) y/o prestar servicios, imponen su propia reglamentación interna.

La cantidad de posiciones orbitales geoestacionarias de un país tiende a corresponderse con el PBI per cápita, es decir, con los recursos con los que el país disponga (y con ello, su capacidad de generar proyectos satelitales) y no con la cantidad de habitantes. La razón de esto es que para conservar las posiciones orbitales es necesario colocar y operar satélites en ellas (si bien hay casos como Brasil que tiene unas 10 posiciones y para no perder algunas de ellas las alquila). La asimetría se observa claramente en el caso de las posiciones orbitales geoestacionarias (PG) asignadas Holanda y Luxemburgo (origen de la empresa SES) o Reino Unido: entre los tres países, con un PBI per cápita promedio ponderado de U$S 40 mil y menos del 1 % de la población mundial, consiguen un total de 45 PG (poco más del 10 % del total de posiciones ocupadas). En cambio, China e India, que suman entre ambos países 2.400 millones de personas (el 34 % de la población mundial) y un PBI per cápita promedio de U$S 5,5 mil alcanzan en conjunto 40 PG (cerca del 10 % del total de asignaciones utilizadas).

Los satélites ubicados en su PG son operados generalmente por la misma empresa que comercializa el ancho de banda satelital que de ellos se produce. A estas compañías se las llama operadoras s o proveedores de capacidad satelital. ARSAT es un operador satelital.

El mercado mundial de los operadores de satélites está dominado por empresas cuyas sedes centrales están ubicadas justamente en los países beneficiados por gran cantidad de posiciones orbitales otorgadas. Por tal motivo, resulta indispensable que el país donde existe una operadora de satélites que quiera ser líder de mercado tenga las suficientes posiciones orbitales para desarrollar su plan

2. ¿Cuáles le parece que podrían ser las órbitas más importantes para Argentina?, ¿Y, teniendo en cuenta su política marítima argentina (reclamando un rol importante en el Atlántico Sur y Antártida), hay alguna órbita que deba observarse con espacial interés?

Argentina tiene asignadas dos PG de gran potencial estratégico y comercial: la 72° Oeste y la 81″ Oeste. Tiene además dos posiciones por procedimiento planificado, lo que implica un uso restringido.

El arco de máximo interés sería el que tiene extremos a unos 30° a cada lado de 65°, o sea desde 35° O hasta 95° O. Se puede mencionar la cantidad de posiciones asignadas por país en América, entre la PG 50° Oeste y 100° Oeste:

Arg: 2

Bol: 1

Bra: 10

Can: 4

Col: 1

Fra: 1

Ing: 8

Mex: 3

Nic: 1

Urg: 1

USA: 23

Con respecto al Atlántico Sur, desde la posición 72° O se cubre la zona atlántica de interés. Pasa más por si se desea invertir en un haz que tenga cobertura en zonas de poco uso. Los ARSAT 1 y 2 llegan bien a Malvinas, y Antártida Argentina. Considero conveniente que en los próximos satélites se coloque un haz con antena reorientable de modo tal de cubrir zonas de interés específico.

cobertura

Sería aconsejable contar con una PG alrededor de los 35 a 45° O, desde la cual se cubriría muy bien el Atlántico pero además daría la oportunidad de prestar servicios en Europa. Oportunamente, se pusieron “pedidos de asignación de frecuencia” (APIs) en la UIT para la posición 45° O y creo que la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (AFTIC) sigue insistiendo en esa zona. Sé que se consiguió una posición cercana a esa zona, a través de un procedimiento planificado con Francia. Si bien solo podes cubrir tu país, de a poco se puede ir coordinando con países que tengan las posiciones vecinas e ir ampliando la cobertura.

Con respecto al lugar donde se debaten las posiciones orbitales, la UIT es el organismo especializado de las Naciones Unidas para el uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Corresponde a la UIT distribuir y controlar el uso del espectro radioeléctrico y las órbitas de satélite a escala mundial y elaborar normas técnicas que garanticen la interconexión continua de las redes y las tecnologías. Es un organismo particular dentro del sistema de las Naciones Unidas, al contar con miembros tanto del sector público como del sector privado. En la UIT, además de sus 193 Estados miembros, tienen la condición de “miembros” aquellos organismos reguladores de las TIC, instituciones académicas y unas 700 empresas privadas.

La UIT cuenta con tres ámbitos de actividad principales, organizados en “Sectores” que desarrollan su labor a través de conferencias y reuniones. El sector “Radiocomunicaciones” de la UIT (UIT R) coordina todo el conjunto de servicios de radiocomunicaciones, y se encarga de la gestión internacional del espectro de frecuencias radioeléctricas y las órbitas de los satélites. Además de éste, están los sectores de “Desarrollo” y de “Normalización”. Los reglamentos a seguir se redactan en el Reglamento de Radiocomunicaciones (RR).

3. ¿Piensa que podría haber alguna política coordinada en Sudamérica para tratar los reclamos de órbitas?

La UIT tiene regiones a nivel mundial. La Argentina es miembro de la CITEL que es la regional que abarca 14 países de América. La CITEL tiene un calendario de reuniones periódicas donde se intentan consensuar aspectos regulatorios que luego, en conjunto, se proponen en la CMR (o WRC) que se hace cada 4 años. Obvio no siempre hay consensos.

Por lo tanto este sería el ámbito donde se podrían plantear posturas comunes. Que yo sepa, las posturas comunes específicamente a lo planteado en la pregunta, no han funcionado fuera o dentro de este ámbito. Cada país tiene que pelear su propio derecho.

Ahora bien, es difícil alcanzar consensos en estas materias y no habría que dejar de lado una política clara a nivel nacional y complementarla con una regional sólo si hay voluntades de consenso.

Lo que sí creo funciona es la asociación con otro país, donde los dos tengan ventajas, por ejemplo, Argentina le cede una fracción de PG a otro país de LATAM si es que le compra el satélite a la Argentina, etc.

4. En los foros internacionales se debate sobre la “basura espacial” y la necesidad de limitarla por el potencial daño que generaría a satélites. Piensa que en el corto plazo podría surgir algún tipo de normativa que limite los lanzamientos satelitales de países en desarrollo?

En los foros internacionales se aborda el tema pero no contundentemente. Hay ya una concientización de que algo hay que hacer, y de hacho algo se hace. Como ser, los satélites GEO tienen que contemplar un cierto margen de combustibles para que, una vez decidido el fin de la misión, pueda ser de-orbitado. Esta maniobra implica elevar la altura de órbita en unos 300 km y allí desactivarlo por completo, y allí quedará a la deriva por los años de los años hasta que algún día tengamos algo mejor. Sin embargo, hay casos en que se pierdo súbitamente el control de un satélite GEO y no hay manera de ejercer esta maniobra. En ese caso el satélite pasa a ser una masa peligrosa que hay que esquivar cada tanto, porque quedará por siempre oscilando en la cinta donde están los satélites GEO operativos.

La basura más peligrosa sin embargo está por debajo de los 1000 km de altura. Es donde hay cantidades de materiales dando vuelta y cayendo a la Tierra con alguna velocidad, por el rozamiento con el aire de la atmósfera. Si están a más de 500 km pueden tardar 20 o más años en caer. Si están por debajo de los 400 km pueden tardar meses. Cuando caen, donde caen, hoy por hoy lo hacen al azar, en algún punto de su trayectoria, y se van desintegrando y quemando en gran parte. Hay sugerencias de que se pueda programar esta caída si es que hay control sobre el satélite y si tiene combustible suficiente, y de hecho se han realizado estas maniobras. Pero hay muchos casos donde lo que hay es “debris” de todo tipo dando vueltas. Hay un servicio de USA que se llama la red NORAD, que con radares “trackea” todo objeto espacial de más de 3 o 4 cm de tamaño (tener en cuenta que un tornillo a 50 km por segundo de velocidad atraviesa la estación espacial o un satélite sin problema. De hecho la ISS cada tanto tiene que hacer maniobras para evitar colisiones.). Cuando hay un lanzamiento de satélite, justamente NORAD provee datos para establecer la ventana de lanzamiento adecuada.

Por otro lado, se ha estudiado un método para eliminar los problemas, y uno podría ser fundirlos con un laser desde la Tierra.

En definitiva, quizás existan mayores regulaciones en la medida que los países que tienen más desarrollo alcancen una solución viable, aunque no sería a corto plazo. Sin embargo, aun cuando impusieran medidas fuertes, no serían tales que la Argentina no pueda cumplir. Más bien van a ir proponiendo medidas que minimicen el impacto, por ejemplo usar lanzadores seguros, asegurar combustible para elegir la zona de impacto en Tierra (océanos), etc.

5. ¿Cuál es el próximo paso que Argentina debería dar en materia de diseño satelital?

Por un lado, hay que disparar cuanto antes un programa de desarrollo que nos permita realizar un salto a las nuevas tecnologías y que nos permitan ser competitivos con los países que están ya entrando en eso. La que más impacto puede tener, es la de propulsión eléctrica en lugar de química, en los satélites GEO. En esta tecnología, se usa la energía del sol para generar electricidad con los paneles solares, y usarla en una fuente de generación de iones que al ser expulsados en una dirección proporciona un empuje o aceleración en la dirección opuesta. De este modo se puede cambiar el peso de combustible químico por carga útil y aumentar el rendimiento del satélite.

Este proyecto está en análisis entre ARSAT e INVAP para que esta última haga el desarrollo.

Por otro lado, se debe encarar un plan de reemplazo de componentes importados y promover la fabricación nacional, eligiendo estratégicamente. También esta línea es objeto de interés de ARSAT e INVAP.

Se deben tener más posiciones orbitales por las razones explicadas antes, si es que quiero operar más satélites. De nuevo, la AFTIC está empujando esto.

La Argentina eligió el tema espacial como una política de estado y ya hace y opera satélites de nivel internacional. Este debe ahora ser un tema permanente, y tratar de competir en el mercado mundial.

Respecto a en qué tipo de misiones debe enfocarse:

-Seguir en telecomunicaciones con satélites GEO medianos de 3 toneladas,

-Empezar con satélites GEO y LEO meteorológicos (no hay un satélite de calidad dedicado a Suramérica. Aquí sí tendría mucho sentido un satélite compartido entre varios países)

-Continuar la línea de satélites LEO de observación de la Tierra, ópticos y de radar. Enfocarse en satélites dedicados, de unos 300 kg (ya que permiten acomodar un “payload” eficiente), con buena revisita, por lo que tiene que haber varios (mínimo 4) operando simultáneamente

Back to Top