Oportunidades y retos para América Latina en el Sudeste Asiático – entrevista a Ezequiel Ramoneda

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1. ¿Luego de estadía en el Sudeste Asiático y el reiterado contacto con sus autoridades, qué tan importante cree que es América Latina para esa parte del mundo?

 En principio, me atrevería a responder que los países de América Latina en conjunto están teniendo una importancia relativa creciente en los últimos años para los países del Sudeste Asiático. En primer lugar, ha madurado cierta complementariedad comercial entre los distintos países de ambas regiones, apuntalada la misma por la ejecución de programas de cooperación técnica. Ahora bien, es importante tener presente cierta lógica de regionalismo hacia dentro de ambas regiones para tener una mejor apreciación.

 Por el lado de la región asiática, nos encontramos con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), organización regional fundada en 1967, que reúne a 10 países del Sudeste Asiático. Aunque también existen otras organizaciones subregionales como la del Gran Mekong, que reúne a los países continentales, y el Área de Crecimiento Oriental de ASEAN, que reúne a los países insulares, es ASEAN el referente principal a nivel político y comercial en el escenario mundial en lo que hace al Sudeste Asiático.

Por el lado de la región latinoamericana, nos encontramos con una mayor diversidad de organizaciones regionales y subregionales. En primer lugar, se debe mencionar a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), organización regional establecida en el 2010 que reúne a 33 países de América Latina y el Caribe. Pero también hay otras organizaciones regionales como el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), y la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). Incluso a nivel subregional esta la Unión de Naciones del Suramericanas (UNASUR), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), Alianza del Pacífico, la Asociación de Estados del Caribe, por sólo mencionar algunas. Se tratan de iniciativas en varios casos yuxtapuestas, pero todavía no hay un claro referente a nivel político o comercial en el escenario mundial en lo que hace a Latinoamérica.

Es así que se hace difícil hacer comparaciones holísticas entre ambas regiones salvo grandes generalidades, ya que presentan gran diversidad, no sólo lingüística y religiosa, sino también económica y política. Y no estimo se deba a una cuestión de longevidad o de maduración institucional, ya que mientras ASEAN se conformó en 1967 fue recién a fines de la década de 1990 que llego a su membresía actual de países, prácticamente al mismo tiempo que el Grupo Río llega a la mayoría de países miembros

A título de ejemplo. En el caso del Sudeste Asiático, surge una diferencia entre los países continentales que profesan diversas corrientes del budismo (que coinciden con el Subregión del Gran Mekong) y los países insulares (casi coincidente con el Área de Crecimiento Oriental de ASEAN) que profesan el Islam, con excepción de Filipinas de mayoría cristiana. Esto es un hecho importante al momento de evaluar la venta de un producto. Ahora bien, varias de estas diferencias, no sólo religiosas, como se acaba de plantear, sino lingüísticas y étnicas, incluso formas de gobierno, pudieron ser relegadas frente al proyecto regional.

Volviendo a América Latina, tenemos a la UNASUR, que reúne a países miembros tanto de la Alianza del Pacífico -que por ser miembros de la APEC disfrutan de beneficios comerciales formalizados en Tratados de Libre Comercio con países asiáticos- como del Mercosur, que hasta ahora no pudieron formalizar tratados de la misma índole con países del Sudeste Asiático por mirar hacia el Océano Atlántico. A pesar de tener casi una lengua común, el castellano (salvo diferencias regionales menores) y una religión común, el cristianismo católico, incluso la preponderancia de formas de gobierno republicanas presidencialistas democráticas, todavía es difícil hablar de un proyecto político y económico regional consolidado en toda la región.

Así, en lo que hace a comparaciones, considero recomendable mejor reducir la unidad de análisis para Latinoamérica a subregiones, para mejorar las apreciaciones de la importancia relativa.

2. ¿En qué áreas piensa que América Latina podría tener una mayor inserción, superando su status de proveedora de materias primas?

No hay que menospreciar el status de proveedora de materias primas. Ahora bien, pienso que hace falta profundizar todavía más en esta posibilidad pudiendo incrementar el valor agregado. Entendiendo que gran parte de las exportaciones de los países latinoamericanos pertenecen directa o indirectamente al rubro de los alimentos, sería apropiado poder elaborar una especie de efecto de derrame sobre las exportaciones primarias. Por ejemplo, entendiendo que la venta de desechos y derivados de soja se destina a consumo de animales, poder ofrecer alimento balanceado ya procesado desde origen sería una opción. O en el caso de la ganadería, teniendo presente las dificultades de la venta de ganado en pie, la posibilidad de vender embriones congelados. Hay que tener presente que hay un crecimiento cuantitativo y desarrollo cualitativo de la población en los países del Sudeste Asiático, cuya población total actual llega aproximadamente a 610 millones de habitantes, y con una clase media que ronda los 120 a 140 millones de personas.

También para lo que es el consumo humano, teniendo presente que poco más de un tercio de la población del Sudeste Asiático profesa el Islam, todo lo que incorpore la certificación Halal es un plus extra. También se puede ofrecer know-how en la forma de transferencia de conocimientos y tecnologías en todo lo relacionados con cría de ganado, procesamiento de lácteos, vacunas para animales, etc.

Saliendo del rubro de materias primas y alimentos, otras cuestiones en que por lo menos algunos países del Cono Sur, especialmente Argentina y Brasil, podrían aportar, es en el sector energético y satelital. Argentina junto con Brasil son unos de los primeros y pocos países del mundo que han desarrollado energía nuclear para usos pacíficos, oportunidades que pueden ser aprovechadas en una región que esta hambrienta de energía y en la cual varios de sus países, Tailandia, Vietnam, Indonesia, están debatiendo sobre la construcción de plantas nucleares. También existen oportunidades en todo lo relacionado con la aparatología nuclear de sus centros médicos, puesto que varios de los países del Sudeste Asiáticos son mercados destacados de turismo médico. Otra vertiente se liga a los desarrollos tecnológicos de ahorro de energía.

La seguridad alimenticia y la seguridad energética son dos áreas esenciales de las políticas de los gobiernos de los países del Sudeste Asiáticos, áreas que necesitan ser cubiertas con productos y servicios recursos foráneos dada la incapacidad de los recursos y desarrollos locales de satisfacer el gran mercado. Finalmente, como colación, podría agregar aquellos productos destinados al bienestar personal elaborados a partir de mieles, olivas, yerbas varias.

3. ¿Qué intereses podrían tener los países de la ASEAN en nuestra región?, ¿Qué acción se puede tomar para que se aproximen aún más?

Desde hace algunos años empresas de los países de ASEAN están empezando a salir de la región buscando nuevas oportunidades comerciales y de inversión. Siguiendo el perfil de las misma, se destaca el sector de energía, especialmente en exploración y explotación petrolera no convencional, como los casos de la empresa malaya Petronas y la tailandesa PTT, o telecomunicaciones.

Actualmente es en el ámbito de Foro de Cooperación de América Latina y Asia Oriental (FEALAC) donde se reúnen a título individual los países de ambas regiones y donde están teniendo lugar las primera coordinación de iniciativas de cooperación técnica. Considero que el fomento de las iniciativas de cooperación técnica y la transferencia de conocimientos y tecnologías es el principal medio de acercamiento entre ambas regiones, pudiendo superar las distancias.

4. Para finalizar, realizo una pregunta sobre las dinámicas netamente asiáticas ¿La ASEAN continúa avanzando hacia la constitución de la Comunidad ASEAN, cree que esto servirá podría ayudar a estabilizar al Este y Sudeste de Asia, que últimamente encuentra crisis por cuestiones fronterizas?

Considero que la constitución de la Comunidad Económica de ASEAN es un paso fundamental en el proceso de integración económica hacia dentro y fortalecimiento político hacia afuera de los países del Sudeste Asiático. Ahora bien, como mencioné se trata de un proceso que estará todavía abierto en el tiempo más allá de su formalización de este año. Además es importante tener presente la naturaleza flexible de funcionamiento político de la organización, expresado en el ASEAN way, y la libertad de movimientos que disponen los integrantes de la misma, expresado en los tratados de libre comercio firmados individualmente. Hay que tener presente también los intereses de las grandes potencias, especialmente China y su proyecto regional de RCEP y Estados Unidos con el TPP, ya que se tratan de fuerzas centrífugas o de división hacia dentro del bloque. A medida que mayor integración económica haya entre sus miembros, a la vez que hagan preponderar el funcionamiento político coherente en el escenario mundial y frente a la influencia de las grandes potencias, habrá una mayor homogeneidad y claridad, pudiendo redundar en un mejor equilibrio de poder en la región.

Ezequiel Ramoneda. Especialista en Sudeste Asiático. Licenciado en Estudios Orientales, EEO, USAL, donde es docente. Coordinador del Centro de Estudios del Sudeste Asiático, DAyP-IRI, UNLP, donde también es docente. Becario del gobierno de la República de Indonesia (2007-2008), Becario de la República Popular China (2010-2011) e investigador invitado del Reino de Tailandia (2013). Miembro de la ALADAA. Miembro del Observatorio América Latina – Asia Pacífico. Miembro del grupo ASEAN del Comité de Asuntos Asiáticos, CARI. Miembro de la Cámara de Comercio Argentina para el Asia y el Pacífico.

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