Entre Hobbes y Nietzsche: El guasón y la ciencia política.

La semana pasada se estrenó Suicide Squad, película que vuelve a traernos a uno de los villanos más “politológicos” de Hollywood. Por supuesto, estamos hablando del Guasón. En el presente post, analizamos el aporte politológico de los tres guasones que ya pasaron por la pantalla.

 

 

Cesar Romero (“Batman”, 1966 -1968, serie de TV)

 

 

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Perfil: A diferencia del comic, el guasón de Cesar Romero hizo énfasis en su perfil humorístico, delictivo pero no criminal (de hecho, no asesinó a nadie a lo largo de toda la serie). Estaba imbuido en una estética propia de los gansters de los años de la Ley Seca; probablemente porque en los `60 no había espacio para retratar fidedignamente cómo lucían los criminales. Y su principal objetivo era el robo (especialmente de joyas y obras de arte).

 

 

Contexto: La década de 1960 fue una “década ganada” para EEUU. Su economía continuó la expansión de la 2º Postguerra, se ampliaron los beneficios sociales (a través de distintos programas federales, como la ayuda federal a la educación, las artes, el seguro de salud para los ancianos (Medicare), para los pobres (Medicaid), viviendas subsidiadas, etc.) y el Consenso Keynesiano se encontraba en su auge. El mensaje de la serie parecía ser algo así como “si sos delincuente, es por qué queres”.

 

 

Aporte politológico: El guasón representaba a la mafia, el delincuente, el individuo que decidió rechazar al “sueño americano” y buscó un atajo en la industria del crimen. Por suerte, Gotham City contaba con un Estado, Justicia y Fuerzas de Seguridad sin complicidades con el submundo mafioso y – por si acaso no alcanzaba – tenían la ayuda del “dúo dinámico”. En definitiva, el guasón de Romero era un free raider en una sociedad respetuosa de la ley. Alcanzaba con un Estado Lockeano o si se quiere un “Estado Liberal Gendarme” para combatirlo y ponerlo tras las rejas. Y es por eso que Batman le recordaba a Robin: “El crimen lo paga”; es decir casi que matemáticamente no te conviene ser un criminal.

 

 

 

Jack Nicholson (“Batman”, 1989, película dirigida por Tim Burton):

 

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Perfil: Aquí encontramos un guasón muy semejante al que surgió en el comic, en la década de 1940. Mafioso pero también sádico y sin problemas para matar a sangre fría (inclusive asesina a los padres de Bruce Wayne…cuando eso ni siquiera sucedió en el comic). Su objetivo era la venganza contra Batman (recordemos: fue el enmascarado quien lo arrojó al depósito de químicos).

 

 

 

 Contexto: La película comienza cuando las autoridades de Gotham City se encuentran próximas a celebrar su Bicentenario pero temen que nadie asista a los festejos como producto de “la ola de inseguridad” que están viviendo. Al mismo tiempo y a lo largo de toda la película, pueden apreciarse los efectos de la desindustrialización. Fábricas abandonadas, callejones oscuros y, en las propias palabras de los diseñadores de Tim Burton, todo lo que hubiera sucedido con Nueva York de no haber tenido una buena planificación urbana. Hasta tal punto que los diseñadores admiten haberse inspiraron en la distópica “Brazil”; una película de ciencia ficción, de 1985 y protagonizada por Jonathan Pryce.

 

 

 

Aporte politológico: Desindustrialización e inseguridad… ¿Tim Burton estaba hablando del área metropolitana de Buenos Aires y no nos dimos cuenta? Probablemente no…Pero lo cierto es que – socioeconómicamente – se trata de una analogía valida. Y por lo tanto, nos cierra que el guasón de Nicholson se asemeje a los delincuentes “sin códigos” que hoy pululan en el área metropolitana y le dan contenido a Crónica TV. Volviendo a EEUU, desde la sociología podríamos advertir que el guasón es una temprana víctima del proceso de globalización. Más precisamente de la relocalización de las industrias en países de mano de obra barata. Para 1989, muchas fábricas ya se habían relocalizado en México, Taiwán y Corea del Sur y, en definitiva, Gotham City experimentaba procesos similares a Detroit, Filadelfia u otros centros industriales estadounidenses. De no haberse volcado exitosamente al negocio mafioso, quizás hoy en día el guasón estaría apoyando la candidatura de Donald Trump.

 

 

 

Heath Ledger (“The Dark Knight”, 2008, película dirigida por Christopher Nolan):

 

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Perfil: Si afirmamos que el guasón es uno de los villanos más politológicos, en gran medida se lo debemos al trabajo de Chris Nolan. En “The Dark Knight”, Ledger desarrolla un nuevo guasón que podemos caracterizar como profundo, complejo y que termina robándose el protagonismo de la película. El guasón de Ledger – por un lado – se hace del legado clásico (sentido del humor, cierto sadismo y violencia) y – al mismo tiempo – incorpora una personalidad nihilista, no psicótica y que, a pesar de afirmar lo contrario, sí tiene un plan. Dicho plan no busca hacerse de dinero, ni cobertura política, ni transformarse en el Tonny Soprano de Gotham City; sencillamente, quiere “enviar un mensaje”.

 

 

Contexto: la Administración Bush (h) y la “Guerra contra el Terror”, enmarcan a la película. Para entonces ya habíamos experimentado las guerras de Afganistán e Irak, los atentados de Al Qaeda en Europa y Bin Laden todavía estaba vivo, escondido en Pakistán. En ese contexto, los críticos debatían si el film buscaba ser una metáfora “justificacionista” (sobre como el gobierno estadounidense debía combatir al terrorismo) o una crítica (dado que Batman, al fin de cuentas, entiende que no debe ser él quien produzca ese bien colectivo que llamamos “Justicia”).  Más allá del debate, la película – en directa oposición a la serie – nos muestra la insuficiencia del Estado para reprimir y combatir a aquellos individuos “que solo quieren ver al mundo en llamas”.   

 

 

Aporte politológico: El guasón afirmaba que no somos tan civilizados como nos pensamos y que apenas nos encontramos a “un mal día de distancia” de volvernos tan desquiciados como él. La escena de los ferries – donde cada uno de las embarcaciones tenía una bomba para detonar al otro buque – buscaba demostrar su tesis. Exactamente el mismo objetivo se propuso en su accionar contra el prometedor Fiscal de Distrito, Harvey Dent. Para Bruce Wayne, Dent era el hombre indicado para combatir al crimen organizado; lo describía como idealista, valiente y honesto. Al mismo tiempo, Wayne creía en la superioridad ética de Dent frente a Batman. Dado que si bien ambos podían capturar villanos, Dent podría hacerlo en el marco de la ley. A tal punto era su admiración que lo apodó “The White Knight”, en oposición a él mismo (The Dark Knight). La consolidación de Harvey Dent, le permitiría al millonario colgar la máscara y jubilar a Batman. Como ya sabemos el guasón demostró que – luego de un “mal día” – pudo convertir al prometedor fiscal en el villano Two Face. A partir de lo arriba señalado, no es incorrecto inferir que el guasón entendía a la naturaleza humana en términos hobbesianos (“el hombre es lobo del hombre”). Y si a esa concepción le sumamos el nihilismo, el resultado es un guasón que reconoce que no tiene sentido contener a la naturaleza humana. Ni con leyes, Justicia, Estado, gobierno o cualquier otra arquitectura institucional, es inútil. En sus propias palabras: “When the chips are down, these civilized people…they’ll eat each other.”

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