Elecciones en Bolivia: La fuerza de Evo Morales se expande al Oriente.

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No fueron pocos los medios masivos de comunicación que, tras la jornada electoral del 29 de marzo de 2015, se apresuraron a divulgar el primer golpe certero recibido por el MAS. Presagiando el comienzo del ocaso del partido político del líder aymara Evo Morales. Las derrotas infligidas por la oposición al masismo definitivamente han tenido un impacto que no puede ser obviado, cobrando especial relevancia la perdida de la gobernación departamental de La Paz y la gobernación municipal de El Alto. Pero: ¿puede el resultado de estas elecciones ser entendido como el principio del fin del proyecto iniciado con la asunción de Evo Morales en enero de 2006?

En el presente artículo analizaremos los resultados de las elecciones del 29 de marzo y la segunda vuelta del 3 de mayo de 2015. Trataremos de entender el porqué de dichos resultados y se realizará una pequeña conclusión sobre los desafíos que enfrenta el Movimiento Al Socialismo (MAS) como armado político.

Los comicios de finales de marzo tenían como objetivo la designación popular mediante el voto de nueve (9) gobernadores y vicegobernadores departamentales, asambleístas departamentales de los nueve departamentos, trescientos treinta y nueve (339) alcaldes; así como también concejales de dichos municipios. Paradójicamente con los resultados podemos sacar conclusiones diferentes: Por un lado, el MAS ha sido despojado de sus bastiones electorales clásicos y, al mismo tiempo, el MAS ha roto el cerco geográfico que contenía sus desempeños en las urnas y que ha logrado traspasar las barreras de la Media Luna de Oriente (su clásica área de influencia). Ambas afirmaciones son ciertas lo que llevaron a que tanto oficialismo como oposición festejen los resultados.

Hay dos realidades que posibilitan este suceso: el MAS se ha visto debilitado en algunos de su centros de poder y, quizás el más representativo de ellos, la ciudad de El Alto, que pasó al partido Unidad Nacional que lidera ex candidato a presidente de las elecciones de 2014, Samuel Doria Medina. También la gobernación del departamento de La Paz pasó a manos de la oposición, donde el disidente ex Ministro de Educación de Evo, Félix Patzi, se alzó con el 52% de los votos. Los dos candidatos, con raíces indígenas, han sabido capitalizar la situación en su favor advirtiendo la existencia de un descontento para con el partido oficialista por parte de los electores. Pero al mismo tiempo, sabiendo que las mayorías pertenecientes a pueblos originarios ya no pueden ser marginados de las discusiones políticas.

Por otro lado, la penetración del MAS como protagonista electoral en los territorios que en el pasado le eran acérrimamente opositores, también es una realidad. Las elecciones generales del año 2014 fueron una clara muestra de este proceso. Evo Morales se impuso en Pando (52%), Santa Cruz (49%), Tarija (51%), y pese a quedar segundo en Beni (41%), logró hacerse con un buen caudal de votos.

En las presentes elecciones subnacionales, luego de la primera y la segunda vuelta, el MAS se ha alzado con las Gobernaciones de Pando y Beni, ha logrado forzar una segunda vuelta en Tarija, y ha conseguido un 31 % de los votos en Santa Cruz (departamento que aún tiene como gobernador al ex prefecto Rubén Costas, antiguo líder separatista de la Media Luna). El partido de Morales ha logrado traspasar sus nichos clásicos de adeptos, para convertirse en una fuerza nacional. Este posicionamiento en regiones que se han pacificado y han abandonado las pretensiones secesionistas luego de realización del referendo ratificatorio de la Nueva Constitución del Estado en enero de 2009 y de la reelección del líder indígena en el mismo año, ha sido producto del acercamiento por parte del gobierno nacional a través de obra pública.

Entonces, ¿Evo y el MAS han salido derrotados o airosos de estas elecciones? La realidad indica que en estas elecciones regionales dicho partido ha sufrido derrotas en dos fieles bastiones (gobernación de la Paz y municipio de El Alto) y que tanto la ciudad de La Paz (ratificó como alcalde a Luis Revilla) como el departamento de Santa Cruz siguen fieles a sus líderes locales opositores pese a votar al oficialismo a nivel nacional. Al mismo tiempo, y a favor del partido de Morales, se ha confirmado la tendencia de las elecciones generales de 2014: el MAS ha logrado penetrar en el electorado de las tierras bajas de Oriente. El objetivo del Movimiento al Socialismo como fuerza política en Bolivia ha girado luego de la segunda asunción de Evo Morales en enero de 2010. Habiendo obtenido victorias importantes en el debate de la redistribución del ingreso y la reformulación del Estado, como ser la nacionalización de hidrocarburos y la sanción de la nueva Constitución, la siguiente meta pasó a ser la transformación de las relaciones conflictivas con los líderes y las poblaciones de Oriente para darle un horizonte nacional a la gestión y al partido político.

El acercamiento a la Media Luna por parte de Evo Morales y el MAS, que debe ser entendido en el marco de ese intento por nacionalizar el alcance del partido, ha tenido dos ejes principales: el auge económico sostenido y la obra pública. En cuanto al primero, la nacionalización de los hidrocarburos (que elevó la renta generada por el sector desde 673 millones de dólares anuales en 2005 a 5.855 millones en 2013), la triplicación del PBI nacional en los diez años de gobierno, el aumento de la inversión extranjera directa (IED), y las altas tasas de crecimiento (que pese a sufrir un leve ralentización se mantiene entre los primeros puesto de América Latina) han generado una bonanza y clima favorable de negocios que han logrado apaciguar a las tradicionales elites económicas de Oriente y permitir el diálogo con el ejecutivo nacional.

En cuanto a la obra pública, se destaca el énfasis que Morales puso al fomento de programas de educación, salud e infraestructura en la región principal del conglomerado opositor. Como resultado de esta iniciativa todos los departamentos de la Media Luna han recibido diferentes ayudas: En Tarija, campos deportivos, programas de salud y dos represas. En Pando también campos deportivos, sistema de agua potable y Programa Mi Salud. En Beni, construcción de un hospital, plan de viviendas, creación de puestos de trabajo y apoyo al sector ganadero afectado por inundaciones del año 2014 (en el marco del del Plan Patujú).

Cabe destacar que fue en el departamento de Santa Cruz, donde tuvieron lugar las obras más resonantes. Ya sea con motivo de la Cumbre del G-77 + China o hacia los finales de las campañas presidenciales y regionales. En definitiva, se volcaron 100 millones de dólares en obras para mejorar la capital departamental, lo que incluyó la ampliación del Aeropuerto Internacional de Viru Viru y la creación de avenida que conecta el mencionado aeropuerto con la capital cruceña. También se anunció diferentes proyectos que incluyen la construcción de un tren interurbano, una inversión china para la industria del hierro (por 405 millones de dólares), construcción de aeropuertos rurales y apoyo crediticio para empresarios del sector agrícola, entre otras medidas.

En síntesis, tanto el auge económico sostenido y como el impulso a la obra pública, son dos factores que permitieron el acercamiento entre el gobierno nacional y la región oriental. Así entendemos la penetración electoral del MAS en la otrora secesionista Media Luna.

Paralelamente, debe considerarse que los objetivos y la agenda del MAS han mutado desde su ascenso al poder. Se ha cumplido con el programa de estatizaciones para la activación de la economía y con la reconfiguración de un Estado que ignoraba a las mayorías indígenas del país. Hoy en día el MAS se encuentra ante el desafío de encontrar un candidato que pueda suceder a Evo Morales para el período 2020-2025. Sabe que al margen de la preparación de cuadros y líderes capaces, es necesario lanzar al partido como fuerza de alcance nacional ante una oposición dividida y enfocada en las disputas regionales. En ese sentido, la apabullante victoria de Evo Morales en los comicios generales de 2014 se complementa con estas elecciones subregionales que han dejado en manos del oficialismo seis de las nueve gobernaciones departamentales del país, ocho de las nueve asambleas legislativas departamentales y 225 municipios sobre un total de 339. Lo que significa que la fuerza política de Evo Morales es significativa y además es la única con alcance nacional. Con una fuerte penetración en la región de la Media Luna que hace tan solo seis años atrás, quería separarse del país y el presidente no podía ofrecer actos públicos.

En conclusión, la pérdida de la gobernación de La Paz y la alcaldía de El Alto encienden las alarmas en cuanto a la relación entre el MAS y sus bases de apoyo tradicionales. Pero ambas derrotas se dan a manos de una oposición que carece de una coordinación nacional y que ha perdido el apoyo incondicional de sus regiones más leales. El acercamiento del ejecutivo nacional a las elites económicas de Oriente y la obra pública para las poblaciones de la Media Luna, han permitido que el MAS gane nuevos apoyos en dicha región. En adelante, Evo Morales y su fuerza política tienen dos desafíos fundamentales: En primer lugar, evitar la sangría de dirigentes decepcionados y de apoyos electorales tradicionales debido al giro en la agenda de gobierno. Esto ya ha sucedido con el caso de Felix Patzi; ex mandatario de Morales, que se convirtió en opositor y se alzó con la gobernación del departamento de La Paz. En segundo lugar, el MAS debe consolidarse como una clase dirigente afianzada y con representación popular que pueda sobreponerse a la ausencia de su líder, quien fue uno de los hombres más fuertes desde el retorno a la democracia en 1982.

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