El siglo de las metrópolis, ¿está preparada el AMBA? Una mirada al Plan Estratégico Participativo (PEP) 2035 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) mediante el Consejo de Planeamiento Estratégico (CoPE) está previendo qué desafíos se presentarán tanto para la Ciudad como para la totalidad el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) de cara al 2035 y qué ejes de trabajo se deberán accionar para mitigarlos y mejorar la calidad de vida. El 12 de Diciembre se presentó el “Plan Estratégico Participativo (PEP) 2035”, conducido por el Subsecretario de la Unidad de Coordinación del Consejo de Planeamiento Estratégico, Dr. Jorge Giorno, quien señaló que “Realmente es un compromiso de que el CoPE se transforme en un instrumento de acción política, social, económica, de involucramiento con la cosa pública del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, tal como lo establece la Constitución de la Ciudad”.

Antes de explicar el PEP 2035 es necesario analizar qué ha pasado desde 1950 hasta la actualidad y qué depara al mundo de cara al 2030 en materia urbana. 

Un estudio del World Economic Forum (WEF) sobre las 10 principales metrópolis en términos de población en los años 1950, 2016 y 2030 nos deja algunos datos interesantes sobre cómo el eje del poder mundial va cambiando.

En 1950 se nos muestra un mundo claramente Occidental, ya que las principales ciudades están América y Europa (incluyendo Moscú), además, el rol de las ciudades japonesas es destacado, aunque el resto del continente asiático aún no tiene ciudades similares. En América del Sur, se destaca el rol de Buenos Aires, que para esa década se lograba posicionar como un referente.

En 2016, el mundo que se observa tiene un mayor balance, empiezan a verse centros asiáticos más desarrollados, demostrando el rol preponderante de India e China en Asia, además de del Japón. Además, en el oeste de Asia, comienza a surgir El Cairo como un nuevo eje. Y en América, además de EEUU, se encuentra México (DF) y Brasil (San Pablo), lo cual refleja bien el fenómeno del “auge de los mercados emergentes”.

Para 2030 el mundo se torna netamente asiático, concentrando el continente a las principales ciudades, dejando en un lugar periférico a Europa y EEUU. En América, sólo México DF logra estar dentro del top 10 de ciudades mundiales. Por otro lado, El Cairo mantiene una posición destacada y resulta novedoso el ingreso de África al ranking con Lagos.

¿Estar en este top 10 significa crecimiento económico y calidad de vida?, crecimiento económico sí, calidad de vida, no; especialmente desde fines del SXX, ya que las metrópolis comienzan a ser cada vez más sinónimo de mala calidad de vida para gran parte de la población.

Pero retomando la primera variable: es destacable que el dinamismo de la economía se vincula cada vez más las grandes ciudades. La OCDE lo menciona en el documento “The Metropolitan Century”, la metrópolis se está convirtiendo en actores claves para el desarrollo económico. Por ejemplo, se ha demostrado que a más lejanía de grandes centros urbanos, el crecimiento esperado de PBI de las ciudades menores se reduce; cabe señalar que el informe señala que el rango de influencia de las Metrópolis sobre su periferia es de entre de 200 y 300 km. Esto genera que los núcleos secundarios se busquen vincular fuertemente con sus respectivas metrópolis. Vale destacar que la cercanía es una variable, la conectividad e infraestructura de transporte es el indicador que genera o no “cercanía”.

Si bien es poco deseable la creación de nuevas metrópolis o la ampliación de las existentes, ya que está comprobado que en países emergentes generan externalidades negativas y podrían generar un crecimiento menor al esperado[1], su desaparición es poco probable o recomendable y por ello se debe aprender a “gestionar” a las que ya existen, como el AMBA.

Es importante el hecho que Buenos Aires –considerando a todo el AMBA y no sólo la Ciudad, a diferencia del ranking de 1950–, en 2016 se encuentra en el puesto 13 de principales ciudades mundiales (The World’s cities in 2016, UN). Es decir, sale del Top 10 pero aun así ocupa un rol importante dentro de los “centros poblados más grandes del mundo” y necesita analizar las mejores prácticas de otras latitudes aunque también puede convertirse en un referente para otras metrópolis.

Este contexto mundial muestra que el AMBA, con la Ciudad liderando el proceso de generación de Políticas Metropolitanas, necesita enfrentar los desafíos que la aglomeración poblacional le presenta en todos los frentes, usos del suelo, hábitat, transporte, entre otros, ya que queda claro que no es un fenómeno pasajero y que de no enfrentarlo el sistema urbano podría entrar en riesgo.

Teniendo en cuenta este contexto hace pocos días presentó el “Plan Estratégico Participativo (PEP) 2035”, que como novedad en relación a otros Planes Estratégicos contó con el aporte de Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), quienes suministraron insumos al Consejo de Planeamiento Estratégico de la Ciudad de Buenos Aires (CoPE), órgano encargado del PEP2035, que está integrado por especialistas en materia urbana.

 

Los ejes de acción del Plan son, una Buenos Aires:

– Autónoma, Descentralizada y Participativa

– Accesible, Equitativa e Inclusiva

– Ecológica

– Metropolitana

– Competitiva

 

Algunos de las cuestiones más destacadas con las que deberá lidiar la Ciudad y el AMBA, según el PEP 2035, son:

Cambios poblacionales dispares, con crecimiento de la  población en la Provincia de Buenos Aires metropolitana contra un amesetamiento de la de CABA a partir de 2027; esta última incrementará su proporción de adultos mayores tensionando los sistemas de bienestar social.

– Según el plan se debe aprovechar el tiempo a partir de ahora hasta 2030, en donde todavía habrá una “ventana demográfica de oportunidades”; en ese lapso la Ciudad deberá reducir las desigualdades y asimetrías entre el norte y el sur de la Ciudad, procurando combatir la pobreza, especialmente la infantil.

– En dicho contexto se buscará incrementar el acceso a la educación y a la salud de calidad, dando un lugar importante a la formación técnica, especialmente orientada a empleos del futuro, ya que eso permitirá crear empleo de calidad.

– Otro efecto del crecimiento de la población será al aumento en la producción de residuos (35.000 toneladas diarias de basura, tres veces más que en 2001), para lo cual la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires deberán crear una estrategia para encontrar nuevos sitios para su tratamiento o para su tratamiento para reciclaje.

– A su vez, es necesaria una revisión de cómo se ocupa el suelo, ya que el patrón actual se caracteriza por absorber la mayor parte del crecimiento poblacional a través de la expansión urbana y por la tendencia a la perdida de densidad de los centros urbanos.

La falta de planificación genera: a) una afectación de la producción agrícola, b) el retiro de terrenos de la venta por la especulación inmobiliaria, c) la extensión de las distancias de viaje, d) mayor ineficiencia de la oferta de servicios públicos ya que a menor densidad poblacional más infraestructura debe construirse de manera subóptima, y e) reducción de la capacidad de absorción del suelo por la construcción no controlada (legal e ilegal), aumentando la capacidad destructiva de las inundaciones.

– Finalmente, el transporte de pasajeros y de cargas también sufrirá cambios por el crecimiento de la actividad económica y poblacional, encontrándose cerca de un punto de saturación. Por ello se considera prioritario la organización del transporte público y de cargas en el AMBA mediante una Agencia de Transporte Metropolitano (ATM), que ayude a la redefinición del transporte en la región y consolidación de una red de centros y subcentros metropolitanos.

 

Para leer más del PEP 2035

http://www.buenosaires.gob.ar/cope/base-documental/biblioteca

[1] Richard Florida, Bigger Isn’t Necessarily Better When It Comes to City Size, City Lab, Dec 14, 2017

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