El proyecto de división de La Matanza

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Introducción

La Matanza es el partido más extenso y más poblado de la Provincia de Buenos Aires, desde el punto de vista de aglomerado urbano. Su amplio territorio refleja un fenómeno social que impulsa a los ciudadanos y a los políticos a la división del territorio, así como también a la descentralización administrativa: se trata de acercar el Estado al ciudadano. La problemática del ordenamiento territorial está asociada a las limitaciones en recursos disponibles para satisfacer las necesidades sociales, culturales, económicas y ambientales de una comunidad.

 

 

 

 

¿Qué es La Matanza?

 

 

Este partido se encuentra ubicado geográficamente en el centro-oeste del Gran Buenos Aires. Tiene una superficie de 326 km2 y está compuesto por quince localidades (en orden decreciente según su extensión: Virrey del Pino, González Catán, Gregorio de Laferrere, Isidro Casanova, Ciudad Evita, San Justo, Rafael Castillo, 20 de Junio, La Tablada, Ramos Mejía, Villa Madero, Villa Luzuriaga, Lomas del Mirador, Aldo Bonzi y Tapiales). Limita al noroeste con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; al sudoeste con Cañuelas y con Marcos Paz; al sudeste con los partidos de Lomas de Zamora y de Esteban Echeverría; y al noroeste con Marcos Paz, Merlo, Morón y Tres de Febrero.

 

 

En cuanto población, en La Matanza están radicados 1.775.816 habitantes, según datos del Censo 2010 realizado por el INDEC, lo cual representa más del 10% del total de la provincia (15.625.084 habitantes) y una densidad estimada de 5447 hab/km2, dato que por supuesto variará según las localidades y según la regionalización que se tome. En cuanto a sus características, el 49% son varones y el 51% son mujeres; esto representa un índice de masculinidad (que indica la cantidad de varones por cada 100 mujeres) de 95,3.

 

 

En cuanto a indicadores de empleo, se estima que el total de ocupados es de 400.000 y 32% de la población económicamente activa se encuentra desocupada o subocupada.  De estos indicadores es posible decir que hay un importante grado de actividades económicas informales.

 

 

Acerca de los datos de pobreza, las estadísticas indican un 15,6% de la población de La Matanza con necesidades básicas insatisfechas (NBI), según el Censo 2010. Su concentración aumenta a medida que se aleja su localización hacia los llamados cordones urbanos más distantes de la ciudad capital. 

 

 

El proyecto de la división

 

 

 

El proyecto de división de La Matanza fue presentado por los diputados provinciales Liliana Miguel y Jorge Mesías en 2000 y proponía la división del municipio en cuatro. Logró dictámenes favorables de comisiones (las de Asuntos Municipales y del Conurbano de la Cámara de Diputados en julio de ese año), pero nunca llegó a ser aprobado por ambas cámaras del Poder Legislativo Provincial.

 

 

Argumentaban los firmantes del proyecto que la creación de las nuevas comunas permitiría corregir el déficit de representación política, además de mejorar la distribución del presupuesto y de hacer más eficiente el cobro de tasas e impuestos.

 

 

Por su parte, las voces en contra aducían que la división política, acentuaría la segregación socioeconómica local. Habría zonas de muy alto nivel (como es la zona de Ramos Mejía o de San Justo) y estás contrastarían con zonas como Rafael Castillo, Gregorio de Laferrere y otras. Es decir, se repetiría la situación que ya se da en otros partidos, como es el caso del ex municipio de General Sarmiento.

 

 

Habiendo avanzado el proyecto, diputados provinciales de la entonces Alianza y parte del Partido Justicialista, habían cerrado un acuerdo legislativo para dividir el distrito a partir de 2003, con la bendición del gobernador Carlos Ruckauf. El entonces intendente de La Matanza, Alberto Ballestrini (PJ), solicitó al gobernador que vetara el proyecto, por calificarlo como un acuerdo oportunista en el marco electoral. Adujo que el propio gobernador Ruckauf había garantizado que solo aprobaría la partición de La Matanza si se instrumentaba una consulta popular.

 

 

Entre tanto, se registraban otros proyectos: en 2005, la entonces diputada radical Sandra Rioboó presentó un proyecto muy similar, que si bien obtuvo dictamen favorable de la Comisión de Asuntos Municipales, el texto nunca fue tratado en la Legislatura.

 

 

En 2010, el Diputado por la Coalición Cívica Walter Martello giró su proyecto de división de La Matanza a la Comisión de Asuntos Municipales de la Cámara Baja, argumentando que con este proyecto se buscaba, entre otras cosas, reducir el territorio para gobernar de forma más directa y llegar a zonas que habían quedado aisladas por malas gestiones en los anteriores 20 años. La Coalición Cívica mantenía la idea de la propuesta de división en cuatro municipios, cada uno de los cuales tendría unos 500.000 habitantes aproximadamente.

 

 

Así el proyecto de Martello era casi una reproducción del de Rioboó y dividía a La Matanza en: el municipio de Tapiales (localidades de Lomas del Mirador, Lomas del Millón, La Tablada, Ciudad Evita, Aldo Bonzi, Villa Madero y Villa Celina); el municipio de La Matanza (San Justo, Ramos Mejía y Villa Luzuriaga); el municipio de Gregorio de Laferrere (Isidro Casanova, Rafael Castillo y Laferrere); y el municipio Juan Manuel de Rosas (González Catán, Virrey del Pino y 20 de junio).

 

 

Se argumentaba entonces que los indicadores demográficos, económicos y de gestión darían viabilidad para la creación de estos municipios, con lo cual ya no habría explicación política para que el proyecto no se considerara, “más allá de la arbitrariedad de los caciques del Conurbano para impedir la división”, según declaraciones del propio Martello.

 

 

En 2013, el Frente Progresista, con Margarita Stolbizer a la cabeza, reactivó y presentó el proyecto de autoría de Liliana Miguel, junto al presidente del bloque de diputados provinciales, Marcelo Díaz, el diputado nacional Gerardo Milman y el candidato a diputado Jorge Ceballos.

 

 

En 2016 se reinstaló el debate en similares términos sobre La Matanza, llamada “el bastión del peronismo”, fuente de la que mana la principal resistencia. Tras el resultado de las últimas elecciones (2015), con la gestión actual en manos del Frente Cambiemos, se ha retomado la discusión que abarca a dirigentes de los partidos GEN, UCR, PS y PRO. El Frente Renovador, por su parte, si bien apoya el proyecto, impone ciertos cuestionamientos sobre el objetivo de la división; es decir, estima necesario aclarar si es meramente por el bien social de la población o si está impulsado por intereses políticos, cuestionamiento que también signó históricamente el debate.

 

 

Es desde el núcleo del partido GEN que lidera Margarita Stolbizer nuevamente de donde surgió la iniciativa a través del diputado provincial Marcelo Díaz, desde el Frente Progresista Cívico y Social. La propuesta promueve la creación de cuatro nuevos partidos dentro de la superficie que abarca el actual distrito de La Matanza; se propone que se discuta este año en los recintos legislativos y que el próximo año salga la ley para que las elecciones de 2019 se efectúen con la nueva configuración.

 

 

Dicho proyecto propone la siguiente división del distrito en cuatro municipios: Los Tapiales (conformado por las localidades de Lomas del Mirador, La Tablada, Ciudad Evita, Aldo Bonzi y Villa Madero); Gregorio de Laferrere (con las localidades de Isidro Casanova, Rafael Castillo y Laferrere); Juan Manuel de Rosas (incluye las localidades de González Catán, Virrey del Pino y 20 de Junio); y La Matanza (con las localidades de San Justo, Ramos Mejía y Villa Luzuriaga).

 

 

El objeto del proyecto radica en mejorar la calidad en las prestaciones de los servicios públicos esenciales y un nivel de equipamiento comunitario más elevado, además de una administración de mayor transparencia.

 

 

Se destaca en esta perspectiva que la moderna organización del régimen municipal se orienta hacia la existencia de distritos de reducida superficie territorial y con bajo índice de población, con el fin de llevar adelante políticas eficientes y transparentes en cuanto a la prestación de servicios públicos, así como también de mejorar la calidad de las instituciones.

 

 

De este modo sería posible un adecuado control de la gestión realizada por aquellos ciudadanos que tienen la responsabilidad de administrar los intereses de la comunidad. La necesidad, según cita el proyecto, surge del reclamo de los habitantes de las localidades ubicadas en los lugares más distantes del actual partido, que se encuentran en desigualdad de condiciones respecto de aquellos que habitan en la ciudad cabecera del distrito, que gozan de una mejor calidad en las prestaciones de los servicios públicos esenciales y un nivel de equipamiento comunitario más elevado.

 

 

La necesidad de descentralizar se sustenta en estos criterios y aparece aquí en debate el más actual concepto de gobierno de cercanía, en la noción de comunas, como una forma de mejorar la gestión con el vecino, en especial en cuanto a generar beneficios respecto del acceso a servicios básicos de calidad.

 

 

En la actualidad

 

 

En los últimos meses se vienen dando debates acerca de la posibilidad real de encaminar un proyecto de la división territorial y política de La Matanza. Las reuniones son llevadas a cabo en distintas localidades del partido, con el fin de hacer oír distintas voces y experiencias con respecto a una división real, desde la de ciudadanos activos, hasta las de referentes políticos a nivel local.

 

 

Resulta necesario realizar un enfoque integral y planificado de ordenamiento territorial en tanto la sociedad actual tiende a situaciones que requieren respuestas eficientes a sus demandas. En el caso particular de La Matanza, las desigualdades que surgen de la estructura rural-urbana son un reflejo de los procesos históricos de apropiación y del uso de un espacio en perjuicio de otros espacios. Esta situación exige una resolución que sea por medio de criterios de sustentabilidad territorial y de equidad social en provecho de toda la comunidad. En esta activa participación ciudadana se establece en el marco de poder llevar el Estado a todos los ciudadanos matanceros; sin embargo, esta no es una tarea fácil.

 

 

Nos encontramos en el siglo XXI en que las políticas de transparencia, participación ciudadana y acceso a las políticas públicas son derechos adquiridos. Pero también debe existir una escucha sobre estas propuestas por parte del representante elegidos democráticamente por el voto popular.

 

 

A lo largo de estos meses nos vamos a ir enterando hacia a dónde avanza La Matanza.

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