El crecimiento de China y su impacto en el equilibrio de poder regional.

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La variable que central a la hora de repasar la política exterior y militar de la República Popular China,es el sostenimiento del crecimiento económico. En 2005, su economía era la sexta más grande en términos de PBI. A pesar de la crisis financiera de 2008, pudo mantener un ritmo de crecimiento por encima de la media y,en 2010, se convirtió en la segunda economía del globo. Apoyándose en distintos pronósticos,se espera que en 2020 supere a la economía estadounidense, convirtiéndose en la N°1.

El crecimiento económico – para los teóricos de las Relaciones Internacionales – es una variable central que incide en por lo menos dos procesos.En primer lugar, hay una estrecha relación entre crecimiento económico y el poder militar. Lo que significa que en la medida que los Estados se enriquecen, suelen volverse militarmente más poderosos. En segundo lugar, se encuentra el diferencial en las tasas de crecimiento, el cual es considerado un factor de inestabilidad. Es decir, que algunos países crezcan más rápido que otros  (y consecuentemente, también lo hagan su poder militar) genera cambios en equilibrio de poder que pueden favorecer conductas más agresivas, desestabilización regional o en el peor de los escenarios,el estallido de guerras.

China no es la excepción y se encuentra experimentando ambos procesos.

En cuanto la relación poder económico / poder militar, Beijing está comprobando esta hipótesis que se refleja en tres políticas: aumento del gasto militar, adquisición de sistemas de armas y un salto cualitativo de su industria militar.

El gasto militar oficial crece a una tasa anual cercana al 15%.Pero aun así apenas constituye el 1,5% del PBI. Si se toma la palabra de algunos expertos, quienes estiman que el gasto militar real sería el doble, aún se trataría de un razonable del 3% del PBI. Mientras que a EE.UU., la defensa le lleva el 5%. Con este razonable esfuerzo, China se constituye como 2° gasto militar global; solo por detrás de Washington.

Otro ítem que constituye al poder militar chino son las compras de sistemas de armas. Hasta el 2007, China fue el primer importador global de armas, las cuales provenían de Rusia. Entre ellos se destacaron las compras de los caza-bombarderos de cuarta generación Sukhoi Su-27 y Sukhoi Su-30, los destructores clase Sovremenny, los submarinos clase Kilo e inclusive el 1° portaaviones de la armada china, elLiaoning, es producto de la reestructuración del Varyag soviético, adquirido en 1998 y puesto en servicio en 2012.

Y si China dejó de ser el mayor importador global de armas, en gran medida, se debe al incremento de las capacidades tecnológicas de su industria militar. Dicho sector solía seguir el modelo de planificación centralizada, operando sin incentivos de mercado, manteniendo monopolios y sin conectarse con la “economía civil”. A partir de la década de 1990, sucesivas reformas se emprendieron con el objetivo de incrementar su competitividad y ponerla al servicio de las FF.AA. En líneas generales, las reformas buscaron la modernización a través de incentivos de mercado, mayores subsidios para la investigación y desarrollo y, por sobretodo, generar mecanismos por los cuales la industria militar absorbiera capacidades de la industria civil (lo que se conoce como spin on).

El segundo proceso que China está experimentando es el mayor crecimiento frente a EE.UU. y otras potencias. Lo cual le permite asignar más recursos a sus FF.AA., sin desgastar su economía y al mismo tiempo construye un equilibrio de poder favorable a sus intereses.

No obstante, debe advertirse que dicho equilibrio no es global (tal como lo era entre EE.UU. y la URSS) sino regional. Más precisamente, abarca lo que se conoce como la 1° Cadena de Islas: un área marítima adyacente a China y comprendida entre el Mar Meridional Chino, el Estrecho de Taiwán y el Mar del Este de China.

Allí se concentran distintos intereses vitales de China, tales como la reunificación con Taiwán, el control de las líneas marítimas de comunicación y los pasos inter-oceánicos (como el Estrecho de Malaca), la posibilidad de hacerse de las Islas Paracel y Spratly (y así controlar efectivamente al Mar Meridional Chino) y también de las Islas Diaoyu/Senkakuen el Mar del Este de China, que actualmente se encuentran en disputa con Japón.

En los últimos años, distintos expertos afirman que China se ha mostrado más agresiva, rechazando la posibilidad de encarar negociaciones multilaterales y desplegando su flamante poder naval. Desde la Escuela Realista dicho comportamiento es lo propio de una potencia en ascenso, que tiene intereses vitales en juego y posee la capacidad militar para acompañar a su política exterior. Por lo tanto, a como los procesos arriba mencionados continúen profundizándose, es esperable cierta inestabilidad regional producto del cambiante equilibrio de poder.

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