¿El bondi va para el centro?: logística del transporte metropolitano

El rol del colectivo suele ser cuestionado ya que el tren y subte debieran ser los ejes del transporte metropolitano. Sin embargo el tiempo que llevará compensar años de desinversión en dichos medios, nos obligará a convivir con los “bondis” un largo tiempo más.

Por eso queremos ver qué lugar ocupa este medio de transporte en el área metropolitana y qué políticas públicas podrían tomarse. Las siguientes son reflexiones sobre aquellos colectivos que se dirigen a la CABA, descartando a aquellos que no pasan la General Paz.

– Como puede observarse, los colectivos suelen concentrar sus servicios en: Av. Libertador, Panamericana (en Zona Norte), Ruta 8, Avenida Rivadavia (en Zona Oeste), Av. General Rojo, Ruta 3 (donde está el nuevo Metrobus La Matanza), Av. Yrigoyen y Av. Bartolomé Mitre (en el sur), entre otras.

 

– Es importante notar que en ciertas rutas los colectivos van en paralelo al ferrocarril, concentrando la oferta de transporte, como es el caso de Av. Yrigoyen, Rivadavia y Av. General Rojo. En cambio, en San Isidro, Vicente López, San Martin, Avellaneda, Quilmes, Berazategui hay una oferta de transporte más distribuida geográficamente; ya que el colectivo y el tren no van pegados uno del otro. Desde luego como el tren en ocasiones no funciona bien, sobrecarga el eje vial.

 

– A su vez, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, podemos observar que hay lugares de concentración clave: es notoria la oferta de colectivos en gran parte del Corredor Norte-Microcentro y en algunos puntos estratégicos como Av. Rivadavia, las inmediaciones de la estación cabecera del Urquiza (Lacroze) y los pasos obligados para ir al sur: Puente Lanoria, Puente Ezequiel Demonty y 9 de Julio Sur.

 

 

 En conclusión

La política del Metrobus parece tener un campo fértil para desarrollarse ya que los grandes accesos a CABA podrían incorporar este formato y verse beneficiados con la reducción del tiempo de viaje y la mejora del espacio público. Esto pudo corroborarse inclusive en el caso de La Matanza.

– Por otro lado, la compleja red de colectivos metropolitanos y las conexiones que los usuarios hacen con otros medios como el tren y el subte, obliga a que se promueva algún tipo de Boleto Único, para que prime la multimodalidad del transporte (hoy penalizada por altos costos).

– En un paso más ambicioso –que valdría la pena estudiar y adaptar para la Argentina– es el caso del Transantiago (Chile); en dónde se reformaron las rutas de colectivos y se ejecutó un plan coordinado entre colectivos-ferrocarriles-subte a fin de mejorar la logística urbana. Aunque el Sistema tuvo problemas en los comienzos de su implementación logró tener un alto grado de eficiencia en los últimos tiempos.

– Finalmente, este caso de estudio de un país vecino deja en claro que la política de transporte debe tener un sistema que considere con igualdad de importancia a cada medio de transporte, articulándolos y no mejorando la inversión en uno en desmedro de otro. Ya que con 13 millones de habitantes el área metropolitana necesita que cada medio de transporte funcione correctamente.

 

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