¿Desnuclearización a la Libia?

Desde hace unos días se viene llevando a cabo los ejercicios militares combinados “Max Thunder”, los cuales involucran la fuerza aérea de Corea del Sur y de Estados Unidos. Como todos los años, Pyongyang expresa su rechazo a estos ejercicios al considerarlos una provocación. Lo que hace particular a esta ocasión es que la reunión tan esperada entre Donald Trump y Kim Jong-un está a menos de un mes de concretarse en Singapur. Si bien se siguió desarrollando el ejercicio, Trump decidió suspender la participación de los bombarderos estratégicos B-52.

 

 

Pero eso no fue todo lo que aconteció este día, lo que mas hizo peligrar las conversaciones fueron los comentarios del Asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, que propuso llevar a cabo una desnuclearización al estilo de Libia, generando una fuerte reacción en Corea del Norte amenazando con no asistir al encuentro.

 

 

 

 

 

Por lo tanto, nos preguntamos ¿Cuál es el estilo libio de desnuclearización y por qué Pyongyang reacciona así?

El fin del programa nuclear de Libia se dio en 2003, como consecuencia de dos factores. En primer lugar, la quita de sanciones económicas que desde hacia años diezmaba la economía libia. El retiro de estas sanciones provoco un crecimiento significativo de su comercio exterior y la llegada de inversión extranjera en el sector petrolífero.

 

 

 

 

 

En segundo lugar, y quizás mas importante, fue la guerra de Irak. La cual fue producto de una doctrina de seguridad preventiva, fruto del pensamiento neoconservador en el escenario post 11-S. Saddam Hussein, líder de Irak, inicio la guerra con Irán e invadió Kuwait, dirigió un régimen autoritario, apoyo grupos terroristas y poseía un programa nuclear. Estos factores lo convirtieron en el candidato perfecto para un ataque preventivo. Ante esta situación Muamar Gadafi, no pudo pasar por alto las similitudes que su régimen compartía con el iraquí.

 

 

Por lo cual, en ese mismo 2003, decidió renunciar a su programa nuclear dando la bienvenida a inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, en sus siglas en ingles) y de otros países de Occidente; iniciando el desmantelamiento del programa libio de armas nucleares y de los misiles balísticos de largo alcance.

 

 

Con el estallido de las Primaveras Árabes, se iniciaron protestas contra Gadafi, quien se hallaba en el poder desde 1969.

 

 

El régimen reprimió a las protestas y esto significó una violación de los derechos humanos inaceptable por parte de Occidente, quienes así pudieron justificar una intervención humanitaria.

 

 

Ante esta situación, Gadafi busco ampararse frente a Occidente en la iniciativa de las desnuclearización pero, por supuesto, esto ya no fue suficiente para garantizar la seguridad del régimen.

 

 

Tiempo más tarde, Gadafi caería asesinado en manos de milicianos. Este hecho no es olvidado por Pyongyang.

 

 

Dos conclusiones:

 

 

1) La analogía de Bolton fue poco diplomática y hasta carente de sentido común. ¿Quién en su sano juicio quisiera seguir los pasos de Libia? De hecho, Sarah Sanders – vocera de la Casa Blanca – relativizó sus dichos al afirmar que “todavía no está definido el modelo de desnuclearización”.

 

 

2) Corea del Norte no es Libia: El programa nuclear y misilístico de Pyongyang está muchísimo más avanzado que el que supo conseguir Gadafi. De esta forma, la República Popular y Democrática de Corea se posiciona mucho mejor para cualquier negociación.

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