Control de las fronteras a través de la radarización militar

Los integrantes del área temática “Políticas de defensa y seguridad internacional” del Observatorio de Políticas Públicas (OPP) define en un artículo a la radarización como el uso de los dispositivos electrónicos capaces de explorar y extraer información del espacio que los rodean en un radio de centenares de kilómetros.

El control de un espacio se lleva a cabo con las acciones de vigilancia, disuasión y eventual intervención.

La vigilancia del espacio aéreo sobre la tierra o el mar es la acción que permite conocer la existencia de tráfico aéreo, su posición en las tres dimensiones (lat., long. y altura) y movimientos. El procedimiento de identificación permite saber las características precisas de los contactos y el de reconocimiento, clasificarlos como autorizados o no autorizados, legales o ilegales, amigos o enemigos.

Todo este proceso demanda un esfuerzo permanente y máximo por conocer todo el tráfico existente, descartar aquel que es conocido y autorizado, para luego adoptar especiales medidas de control con aquel que es desconocido, y como tal, no autorizado o ilegal. Frente a estos casos, nunca se puede descartar que el tráfico sea militar y corresponda a la Defensa Nacional. Criterio similar aplica a la vigilancia marítima y aérea sobre el mar.

La ventaja de tener las fronteras, y el territorio, bajo la vigilancia de radares es la posibilidad de saber qué entra y qué sale a través de las zonas más permeables de la frontera. La falta de un control aeroespacial puede generar un atractivo para distintos grupos de crímenes organizados (como narcotraficantes y contrabandistas) y grupos terroristas estatales o no estatales para llevar a cabo actividades clandestinas en el territorio, pasando desapercibidos.

Para el año 2013, había 19 radares civiles y 5 radares militares en operación, cubriendo el 80% de la totalidad del territorio, con la intención de aumentar para el bienio 2014-2015, el número de radares primarios y secundarios de producción nacional a través de la empresa Investigaciones Aplicadas (INVAP).

Para hacer una distinción básica de radares primarios y secundarios primero hay que encasillar a los radares primarios como de uso militar y civil, y a los radares secundarios solamente como de uso civil. La diferencia radica en que si bien los dos tipos de radares, en función de sus capacidades, los primarios pueden reconocer la ubicación de un contacto en el espacio con relación al Norte, la distancia al emisor y la altura en la que se encuentra, si fueran 3D (3 dimensiones). En el caso que fueran 2D, no darían indicación de altura. En cambio, el radar secundario solo puede detectar el avión si éste tiene un equipo electrónico respondedor en funcionamiento. Si este sistema del avión estuviera apagado, o fuera de servicio, un radar primario lo podría detectar pero otro secundario, no.

Sin lugar a dudas, las áreas más permeables y de fácil acceso tanto por aire como por tierra, son las zonas norte y litoral del país. Desde Jujuy a Corrientes hay 16 pasos internacionales, muchos de ellos presentan pocos controles, terrestres y aereos, y es la zona donde se denuncian mayor cantidad de vuelos irregulares.

La primer imagen muestra los pasos internacionales alrededor de las fronteras del territorio nacional. El mayor nivel de denuncias de irregularidades y de actos sospechosos se da en la zona norte, los pasos de Jujuy y Salta, y en el litoral, en la zona de la triple frontera de la provincia de Misiones.

Mapa radares

Sin embargo, sin el funcionamiento continuo de radares primarios, cualquier zona se vuelve permeable. Con el plan de radarizacion “Escudo Norte” y la puesta en marcha de un sexto radar militar, el mapa de radarizacion de tipo primario para el 2015 estaría cubriendo las zonas mas permeables, terrestres y aereas, del territorio. Los circulos en el mapa argentino marcan la zona radarizada, estratgéicamente ubicados para poder mejorar la seguridad nacional.

¿Por que hacemos incapie en los radares primarios o militares? Por su capacidad de detectar vuelos irregulares que quieran pasar desapercibidos ante los radares para tráfico aéreo civil. Entonces el 80% de la radarizacion del pais no es eficiente, ya que la mayor parte del territorio está radarizada por radares secundarios sin la capacidad de detectar vuelos irregulares. Si prestamos atención a esta segunda imagen, vemos que la zona de radarizacion primaria es bastante acotada teniendo en cuenta la superficie total del territorio argentino. Sumado a esto, hay que tener en cuenta las denuncias de varios especialistas que aseguran que los radares no funcionan las 24hs y no llegan a cubrir los limites de su radio  de cobertura.

Mapa radares 2

Concluimos que es esencial reforzar las políticas de radarizacion y control del territorio nacional a través de radares primarios que puedan detectar cualquier aeronave en situacion irregular.

A la capacidad de vigilancia, se debe sumar la de una efectiva disuasión sobre las amenazas y la de intervenir rápida y efectivamente frente a hechos no autorizados y/o ilegales.

Para poder tener seguridad, o sea Defensa como Seguridad Interior, y combatir los fenómenos del narcotráfico y el crimen organizado, es necesario tener un control efectivo sobre el territorio y su espacio aéreo. La inhabilidad de poder detectar lo que entra y sale solo empeora la situación actual y da ventajas a estas organizaciones que operan desde la ilegalidad para desarrollarse en el territorio argentino y llevar a cabo sus cometidos. Mientras siga habiendo un deficit de control, el territorio será un atractivo para grupos narcotraficantes, organizaciones terroristas y del crimen organizado para llevar cabo operaciones de distinta indole y seguir golpeando a la defensa y seguridad nacional a través de la permeabilidad del mapa argentino.

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