Claves para entender el desacuerdo europeo ante la crisis de los refugiados

Refugees-22-EPA

A lo largo de las últimas semanas hemos visto una tragedia humanitaria, y numerosos vaivenes políticos al respecto. Europa tiene normativas que regulan la movilidad interna de personas por su territorio, así como ciertas medidas con respecto a nacionales de terceros países y refugiados (como el régimen conocido como Dublín II). Ahora bien, teniendo tanta normativa y tratándose de proceso de integración regional más avanzado del mundo: ¿Por qué no se ponen de acuerdo los europeos para alcanzar una solución consensuada a la llamada crisis de los refugiados? Aquí ofrecemos algunos puntos para comprender mejor esta situación.

Primero, cuestiones normativas:

• La UE no tiene una política que regule las migraciones de manera integral, en todos sus aspectos: intra-UE, extra-UE, migraciones forzadas, ingreso al territorio, ciudadanía e integración cultural. La normativa europea aborda estas cuestiones de manera fragmentaria y muchas de ellas siguen siendo potestad de los Estados miembro.

• El llamado Régimen de Dublín establece que los países que reciban a los refugiados son quienes deben tramitar su solicitud de asilo. Las personas deben movilizarse hasta el territorio de la UE para comenzar a tramitar su solicitud. Dada la forma en la cual arriban al territorio europeo, estos países son los de la llamada “frontera exterior” de la UE, los que por años han solicitado la modificación de estos acuerdos para reducir la gran carga económica y burocrática que el régimen implica. Los países que más se ven afectados en este momento por la llegada de refugiados en su mayoría sirios son: Grecia, Italia y Hungría (ahora se están sumando Croacia, que aún no es parte de Schengen y Eslovenia que sí lo es). En otras ocasiones, también España formaba parte de este grupo, no esta vez dado que los refugiados arriban por el Este.

• El Tratado de Schengen establece la remoción de los controles fronterizos internos, los cuales son trasladados a las fronteras externas y administrados por los países de dicha “frontera”. Este mismo tratado establece que en ocasiones excepcionales y de manera temporal, se pueden reintroducir controles, lo que ya están haciendo algunos países (como Alemania en su frontera con Austria).

Segundo, cuestiones políticas y socio-culturales: En la UE se pueden visualizar, en términos generales, 4 divisiones:

• Norte-Sur: los países del Mediterráneo, los más afectados por la crisis económica y quienes, como fue mencionado, desde hace años piden una modificación de los tratados, por ser los principales receptores inmediatos de migrantes forzados. Luego, los países del “Norte”, los que están en una mejor posición económica y son los principales receptores de inmigrantes en toda la Unión, se han rehusado a adoptar un acuerdo en esta materia durante décadas, dejando que los países “fronterizos” siguiesen encargándose del tema, ya que no los afectaba. Después del escándalo desatado ante la viralización de la foto del niño sirio sin vida en las playas turcas y ante presiones domésticas e internacionales, estos países han comenzado a cambiar su posición al respecto. En las últimas semanas, han apoyado la propuesta de la Comisión Europea (CE) de reubicación de refugiados arribados a los países “fronterizos” por el territorio de la Unión, admitiendo a la mayor cantidad de refugiados ellos mismos. Sin embargo, esto es una solución cortoplacista, ya que sigue sin proponerse una política migratoria y de asilo europea.

• Este –Oeste: En términos generales, los países de la “Europa Occidental” se han mostrado propensos a la aceptación del proyecto de repartición de refugiados (aprobado este martes 22/9) y han reconocido la necesidad de mayor cooperación en la materia. Sin embargo, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Rumania y Hungría se han mostrado muy reacios a la repartición de refugiados y todos ellos menos Polonia han votado en contra. En estos países (así como en casi toda Europa en la actualidad), la cuestión migratoria tiene un enorme peso electoral: alrededor del 70% de la opinión pública se ha expresado en contra de recibir refugiados. A esto se le suman cuestiones ideológicas y culturales: Polonia y Eslovaquia han dicho que recibirían sólo a aquellos de fe cristiana. Se menciona mucho el ejemplo de los “guetos” de inmigrantes que se han formado en algunos países occidentales, algo que quieren evitar. A esto se suman discursos abiertamente xenófobos, como el del Primer Ministro húngaro Orbán, que habla de una “amenaza a la identidad cristiana europea”, o nacionalistas, que reclaman que dicha imposición de “cuotas” sería una intromisión en los asuntos internos de los Estados.

Con ya casi medio millón de refugiados arribados a la UE (en lo que va del año), la continuación de la guerra en Siria y los campos de refugiados de Turquía, Jordania y el Líbano colapsados; los europeos sin ponerse de acuerdo y lamentablemente no se visualizan perspectivas de solución en el corto-mediano plazo.

Back to Top