Brasil y la transferencia de tecnología militar

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En lo que respecta a la región sudamericana, las Fuerzas Aéreas de los países que la conforman no escapan a esta realidad de depender de las potencias militares y sus tecnologías para equiparse. Basta con hacer un recuento del equipamiento actual de las mismas. Se evidencia que, por ejemplo, los aviones de combate de Perú son en su mayoría de procedencia soviética, los de la Fuerza Aérea de Chile, de procedencia estadounidense, al igual que los aviones de la Fuerza Aérea de Colombia; que también cuenta con cazas israelíes. La Argentina, que cuenta con aeronaves francesas, israelíes y estadounidenses, se distingue del resto, ya que tuvo intenciones de construir mediante la por entonces denominada Fabrica Militar de Aviones un avión caza de superioridad aérea, el FMA Saia 90, pero el proyecto fue desmantelado por cuestiones políticas y presupuestarias.

Brasil podría considerarse la excepción en la región, ya que dos de sus tres aviones con capacidad de combate son fruto de su industria y el restante tuvo un proceso de modernización dirigido por la empresa brasilera Empresa Brasilera de Aeronáutica (Embraer). Bajo el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva se buscó crear una estrategia para acompañar al desarrollo del país con una defensa acorde, buscando fomentar el crecimiento de la industria de defensa por medio de acuerdos que garanticen la transferencia de tecnología. Teniendo en cuenta estas premisas, se creó la Estrategia Nacional de Defensa.

En el caso particular de la Fuerza Aérea de Brasil, el Proyecto F-X2 fue creado con el fin de decidir cuál sería el nuevo avión caza multirol. En el año 2007, el Estado Mayor de la aeronáutica de Brasil reinició sus estudios sobre las capacidades operacionales y características con las que debía contar el futuro avión caza multirol (caza/bombardero) supersónico con el fin de reequipar la fuerza. El día 15 de mayo del año 2008 se constituyó la Comisión Gerencial del Proyecto F-X2 con el objetivo de guiar el proceso de compra de la futura aeronave. Cabe destacar que este proyecto miraba al largo plazo, por eso el énfasis en las capacidades de cada aeronave, ya que esta vendría a reemplazar a los Mirage-2000C (desactivados en 2013), a los F-5EM (cuya desactivación está prevista para el año 2025) y también los A-1M (con baja estipulada para 2023).

Teniendo todo esto en cuenta, 6 empresas y sus respectivos modelos fueron preseleccionados: United Aircraft Corporation de Rusia, con su modelo Sukhoi SU-35; el consorcio europeo Eurofighter, con su modelo Typhoon; la francesa Dassault, con el Rafale F-3; las estadounidenses Boeing y Lockheed Martin, con el F-18 Super Hornet y F-16 Fighting Falcon, respectivamente; y, finalmente, la sueca Saab con el JAS Gripen NG.

A inicios de octubre del año 2008, considerando todos los aspectos referidos a las areas de logistica, operacional, tecnica, compensacion comercial y transferencia de tecnología para la industria brasilera, fueron seleccionados por la Fuerza Aérea de Brasil los finalistas para el proyecto. Estos fueron, en orden alfabetico, Boeing F/A-F-18E/F Super Hornet, Dassault Rafale F3 y Saab JAS 39 Gripen NG.

A continuacion se detallaran los datos recibidos por la Fuerza Aérea de Brasil (FAB) extraidos de las empresas en cuestión (Dassault, Saab, Boeing).

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Más allá de las consideraciones técnicas que exigía la FAB otro actor importante para la resolución del proyecto en cuestión sería Embraer. La misma estaba interesada en la transferencia de tecnología ya que le permitiría obtener nuevo know-how (conocimiento) para así desarrollar y fortalecer la industria de defensa brasilera. En una entrevista en septiembre de 2009 con el portal brasilero Valor Economico, realizada a Orlando José Ferreira Neto, vicepresidente executivo para el mercado de defensa de Embraer, quedó en evidencia el interés de la empresa por esta temática. Existía una clara la preferencia por la opción de la empresa sueca Saab, ya que el directivo de Embraer consideraba que ésta les posibilitaría “aprender haciendo”, debido a que el avión Gripen NG todavía no fue construido y presentaba la oportunidad de comenzar desde cero el proceso de construcción entre ambas empresas.

Ferreira Neto agregó que la transferencia de tecnología debía tener tres pilares: autonomía, capacitación de la industria nacional y preparación para nuevos desafíos. Finalizó la entrevista diciendo que tanto las opciones francesas como estadounidenses limitaban la participación industrial para el desarrollo de nuevas tecnologías, al tratarse de aeronaves cuyo proceso de producción fue anterior.

El 18 de diciembre de 2013, la Presidenta de Brasil anunció que el nuevo avión caza polivalente de la Fuerza Aérea de Brasil sería el Saab JAS 39 Gripen NG, el cual prestaría servicio durante los próximos 30 años, basando la decisión en las consideraciones de la FAB, Embraer y los postulados de la Estrategia Nacional de Defensa.

La decisión también estuvo afectada por un cable de Wikileaks, el cual detalla el seguimiento del proyecto desde Estados Unidos y el espionaje realizado con ese fin. Agregado a esto, la decisión de descartar la opción francesa radicó en la negativa de altos mandos militares de depender tanto de tecnología francesa, ya que la Armada de Brasil había realizado contratos para la construcción de submarinos nucleares con ese país.

Cabe destacar la importancia de la transferencia de tecnología en la decisión final, ya que la propuesta sueca era la que mas satisfacía los intereses en cuanto a las posibilidades de un desarrollo de la industria de defensa de Brasil, al permitir la construcción en conjunto de la aeronave.

Para comprobar esto, resultan útiles las infografías que presenta la empresa sueca Saab, especificando la procedencia de las partes que conforman la aeronave Gripen original y las del Proyecto F-X2, Gripen NG. En el segundo caso se aprecia que incluye partes de producción brasilera:

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